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Técnica de Contener la Respiración

Una vez que se aprende, la técnica de contener la respiración puede ser un método a prueba de fallos para orinar en cualquier situación, por estresante que sea.

Esta técnica consiste en retener el aliento por unos 45 segundos, respiramos normalmente, y exhalamos un 75% de aire antes de contener el aliento.

Antes de ponerla en práctica en una situación en la que nos sintamos bajo presión es recomendable practicarla en sitios en los que nos sintamos seguros, como en la casa o en un baño público vacío.

Practicaremos contener la respiración en forma gradual, primero unos 10 segundos, después 15 segundos, 20, 30, etc.

Una vez en el baño adoptamos una posición erguida, con los músculos relajados y respiramos normalmente.

Es necesario mantener una cantidad óptima de aire en los pulmones, de manera que los músculos abdominales estén relajados.

Empezamos a contener la respiración. Si sientes presión en el abdomen o en la parte superior del torso, talvez acompañada de espasmos, solo trata de relajarte, permanece erguido.

Llegará un momento en que sentirás la necesidad de “boquear por aire”, pero tienes que resistir esa urgencia y esperar unos 10 segundos más. Esta es la parte más difícil.

Cuando empieces a sentir que fluye un chorro completo inhala calmadamente.

No es necesario contar los 45 segundos, solo espera la urgencia de “boquear por aire” y espera unos 10 segundos más.

Cómo Aprender

Practica contener la respiración en tu casa. Cuando estés listo practica primero en un escusado, y al tener tu primer éxito pásate a un urinario. Empieza a practicar a contener la respiración en situaciones de estrés, y consigue a alguien que te acompañe para realizar la terapia de desensibilización.

Si sientes demasiada presión en tu torso antes de conseguir orinar, inhala, camina unos minutos e inténtalo más tarde. 2 ó 3 intentos por sesión son suficientes.

Sigue inténtandolo si al principio no te funciona.

Algunos temen desmayarse si contienen la respiración por demasiado tiempo pero este no es un peligro serio, a menos que se haga de manera incorrecta, hiperventilando antes de retener el aire. Incluso si te desmayas, tú empezarás a respirar antes de tocar el suelo.

Siempre es aconsejable consultar con el doctor antes de empezar a realizar este tipo de ejercicios.

Un efecto secundario es que esto también puede relajar el esfínter anal, así es que si sientes ganas de cagar, hazlo antes de realizar este ejercicio.

Esta técnica no funciona cuando se sienten elevados niveles de ansiedad, por lo que si tú te sientes nervioso al practicarla, continúa practicando a retener el aliento cada día por varias semanas hasta que experimentes una mejora.

Lo que hace funcionar esta técnica es el efecto de relajación producido por el incremento en el dióxido de carbono en la sangre. El doctor Monroe Weil, Ph.D. fue el primero que reportó el éxito de esta técnica.

Fuentes

  • Paruresis FAQ. paruresis.org
  • Dominik M (2010). Hold Breath Instructions, IPA Talk. paruresis.org/phpBB3

Paruresis Primaria vs. Paruresis Secundaria

Se entiende por paruresis primaria la incapacidad psicológica de orinar en ciertas situaciones, como cuando se percibe que otras personas están viendo o escuchando, o cuando se está en un vehículo en movimiento.

La paruresis secundaria se refiere a la interpretación negativa que la persona que sufre de paruresis hace sobre su condición, basada en creencias irracionales, conduciendo a problemas como la baja auto-estima, pesimismo, sentimiento de inadecuación, frustración, depresión, etc.

El concepto de paruresis primaria versus paruresis secundaria fue desarrollado por Christopher J. McCullough, autor del libro “Free to Pee” (Libre Para Mear).

Es importante entender que no se trata de dos tipos de paruresis: una primaria y una secundaria, sino de dos facetas de un mismo padecimiento.

Esta diferenciación resulta útil para formular una terapia integral adecuada.

Hay personas que tienen problemas para orinar en ciertas situaciones, pero que no acumulan pensamientos y sentimientos negativos sobre su condición, y otras que sí lo hacen.

En su artículo Unas Pocas Notas sobre la Paruresis el señor McCullough nos provee de un ejemplo: “Hay personas que no pueden orinar en un urinario bajo ciertas circunstancias, pero que sí lo pueden hacer utilizando un escusado. Ellos no consideran esto como un problema, otra persona con exactamente la misma situación lo considera como una seria discapacidad y siente que su vida entera pierde valor debido a eso”.

Paruresis en la Televisión

Kandy y Alan en el baño en "Two and a Half Men".
Alan no puede orinar delante de su novia Kandy en "Two and a Half Men".

Referencias a la Paruresis en la Televisión

  • (1981) En la serie de televisión de los años 80’s Hill Street Blues (El Precio del Deber), la timidez del personaje Oficial Joe Coffee (interpretado por Ed Marinaro) está en parte desarrollada por su admisión de que no puede mear en público.[1]
  • (1991) En Seinfeld, George le cuenta a Jerry sobre un encuentro sexual con una mujer, en el que sintió unas ganas imperativas de cagar en medio del acto, pero que no se animó a utilizar el inodoro, por que éste se encontraba dentro de la alcoba, y no había ninguna “zona de amortiguación”, es decir, no había la privacidad suficiente, ya que él podía ser escuchado, por lo que decidió abandonar a la mujer en pleno acto sexual.[2]En otra ocasión, George reconoció que no le gusta usar los urinarios, y prefiere orinar en el escusado (stall man).[3].
  • (1993) En Mad About You, cuando Jamie y Paul quedan encerrados dentro del baño, ella hace que Paul vaya a la ducha y se ponga a cantar para que él no la mire ni la escuche orinar.[4]
  • (1993) En el episodio de The Simpsons “Homer Goes to College” Benjamín admite: “¡Alguien tocó a la puerta y no pude orinar!”, después de que Lisa le preguntó por qué tenía que ir al baño de nuevo, a pesar de que lo había hecho hace cinco minutos.[5]
  • (1995) En un episodio de Frasier, Niles admite que tiene “riñones tímidos”.[6]
  • (1995) En el episodio de The Rugrats sobre Chuckie, en el que él pasa de la bacinica a un inodoro adulto, él no puede hacerlo porque los adultos siempre se quedan y lo miran. Con el tiempo él es capaz de hacerlo cuando los otros bebés lo acompañan y luego le dan la espalda.[7]
  • (1997) En Friends, Monica resulta picada por una medusa, y Joey sugiere orinar en ella para calmar su dolor. Mónica no puede “agacharse de esa manera”, y Joey tiene “pánico escénico”.[8]
  • (c. 1997) En un episodio de Buffy The Vampire Slayer, Jonathan no puede orinar debido a que otro personaje está hablando en la otra habitación, por lo que le pide que deje de hablar.[9] Quedó establecido en la séptima temporada de Buffy que Jonathan padecía de vejiga tímida. Andrew tomó ventaja de esto para extender su tiempo de hablar con el muerto Warren diciendo en voz alta “¿Estás bien ahí dentro? “, haciendo que Jonathan estuviera más tiempo en el baño.[10]
  • (1997) En Ally McBeal, Ally reconoce que tiene vejiga tímida, y utiliza el sonido del agua corriendo para lidiar con ella.[10]
  • (1998) En un episodio de Suddenly Susan, Susan Keane (interpretada por Brooke Shields) alega que Jack Richmond (interpretado por Judd Nelson) no puede usar un urinario (con otras personas presentes) porque sufre de “pánico escénico”. Richmond responde que él a menudo usa trajes caros y que él solo trata evitar salpicarse.[11]
  • (1999) En la serie Clueless Dionne (interpretada por Stacey Dash) no pasa una prueba de drogas después de entrar en una banda de rock. Después de dos horas de intentar orinar la entrenadora le diagnostica vejiga tímida, pero eso no impidió para que la reportara como si se hubiera negado a cooperar, dañando su reputación con la implicación de que ella usaba drogas.[12]
  • (2000) En un episodio de Popular un personaje femenino con vejiga tímida hizo una prueba de drogas y falló por no ser capaz de orinar.[13]
  • (2001) Elliot, de Scrubs, no puede usar el baño si alguien está hablando con ella o si alguien puede oirla. En cierta ocasión, Dr. Cox y Jordan una vez lograron que J.D. se congelara a medio chorro al moverse detrás de él.[14]
  • (2000) En el episodio #3.06 de Coupling, Jeff admite que tiene problemas para “desfruncirse” y que es muy cauteloso con los “oyentes secretos”.[15]
  • (2004) En House M.D. (Dr. House) Cuddy entra al baño de hombres para hablar con House, cuando éste se dirige al urinario Cuddy decide abrir el grifo. House responde: “Yo iba a decir ‘vete’, pero eso funciona”.[16]
  • (2005) En un episodio de Veronica Mars, Veronica somete a una prueba de drogas casera a su amigo Wallace, quien experimenta dificultad para orinar bajo presión. Ella califica su problema como “pánico escénico”. El padre de Veronica sugiere que abra el grifo y “se pellizque las tetillas”. Wallace contesta con un grito de desaprobación.[17]
  • (2006) En Two and a Half Men Alan no logra orinar delante de su novia, y cuando ella estaba afuera esperando él confesó que no podía hacerlo ante tanta presión. Entonces ella le cantó una “canción del pipí” que su madre le enseñó, y él gritó: “¡Está funcionando!”.[18]
  • (2007) En House M.D. (Dr. House) un paciente le dice a House que no puede orinar en un baño público, pero en realidad su objetivo era darle una muestra de orina que no era suya.[19]
  • (2008) El programa Charlie Brooker’s Screenwipe hizo una parodia de los documentales de auto-ayuda con “Konnie’s Great British Wee”, donde Konnie Huq, actuando como ella misma, logra que un grupo de personas con vejiga tímida hagan una meada colectiva en una colina.[20]
  • (2008) En un episodio de Chowder, Chowder, Mungal y Schnitzel quedan encerrados en el baño. Chowder tiene que usar el baño, pero Chowder no puede hacerlo enfrente de Mungal y Schnitzel, diciendo que son “viejos y sucios”.[21]
  • (2011) Mitchell revela en Modern Family que ella tiene vejiga tímida y no puede mear en cualquier parte.[22]
  • (2011) En NCIS: Los Angeles, Eric confiesa que tiene problemas para “orinar con público” cuando le notifican que llevará un micrófono en una misión encubierta.[23]

También se pueden encontrar referencias a la paruresis en los programas de Veronica’s Closet y E.R.[24]

Referencias

  1. Paruresis: Cultural References (PCR). www.nationmaster.com
  2. (1991) “The Chinese Restaurant” #2.06. Seinfeld. Ver guión.
  3. (1991) “The Note”. #3.01. Seinfeld. Ver guión.
  4. (1993) “Love Among the Tiles”. #1.16. Mad About You.
  5. (1993) “Homer Goes to College”. #3.05. The Simpsons. Visto en PCR.
  6. (1995) “Retirement Is Murder”. #2.13. Frasier. Ver guión.
  7. (1995) Chuckie versus the Potty. #3.01. The Rugrats. Visto en Shy Bladder (SB). tvtropes.org
  8. (1997) “The One With The Jellyfish”. #4.01. Friends.
  9. PCR
  10. (1997) “Drawing the Lines”. #1.09. Ally McBeal.
  11. PCR
  12. (1999) “A Test of Character” #3.19. Clueless. (Ver video en Youtube).
  13. SB
  14. Ibid.
  15. (2002) “The Girl with One Heart”. #3.06. Coupling. (PCR)
  16. (2004) “The Socratic Method”. #1.16. House M.D.
  17. (2005) “Normal is the Watchword”. #2.01. Veronica Mars.
  18. (2006) “The Spit-Covered Cobbler”. #3.18. Two and a Half Men.
  19. (2007) “Act your Age”. #3.19. House M.D.
  20. (2008) Ver video en Youtube: I y II.
  21. (2008) “The Vacation/The Sleep Eater”. #1.13. Chowder.
  22. (2011) “Someone to Watch Over Lily”. #2.20. Modern Family.
  23. (2011) “Rocket Man”. #2.21. NCIS: Los Angeles.
  24. Pearlman, Jonathan (March 6, 2003). Don’t look now … you may have a bashful bladder. www.smh.com.au.

Paruresis en el Cine

Poster de la película "Big Daddy". Adam Sandler orina junto a un niño.

A algunas personas les cuesta orinar en situaciones públicas, a esto se le conoce como “vejiga tímida” o paruresis. Algunas películas hacen referencia a esta condición, aunque la mayoría de las veces el personaje que sufre de paruresis aparece como una persona tímida, inmadura o de aspecto nerd (o geek).

  • (1966) En el spaghetti Western de 1966 El bueno, el malo y el feo, el personaje interpretado por Eli Wallach simula que no puede orinar mientras el hombre que lo tiene cautivo lo observa. (Ellos están esposados juntos). Cuando el captor voltea a ver a otro lado Wallach le pega.[1]
  • (1985) En Real Genius la hiperactiva Jordan sigue al protagonista masculino hasta el baño, y luego hasta el urinario. Cuando ella observa que él no puede orinar se siente desconcertada.[2]
  • (1996) En Big Bully, uno de los niños dice que él tiene una vejiga tímida y no puede evacuar cuando “todo el mundo está de pie alrededor suyo como si estuviera en un corral”.[3]
  • (1999) En la película de 1999 Fight Club, el personaje Tyler Durden dice que no puede orinar si alguien lo mira cuando intenta mear en la sopa. “No mires, no puedo hacerlo si me estás viendo”.
  • (1999) En Big Daddy, el personaje de Adam Sandler le enseña a un niño a superar su temor de orinar en público, meando junto a él en la calle.
  • (2001) En The Mummy Returns Alex se queja ante el guardia que no puede usar el baño mientras él está siendo observado. Cuando el guardia le da la espalda Alex se da cuenta que la taza del baño abre directamente a las pistas, por lo que la aparta y logra escapar.[4]
  • (2004) Pee Shy es un cortometraje que hace referencia a la paruresis en el contexto de un campamento scout.
  • (2005) En Waiting, el mesero Calvin sufre de vejiga tímida desde que un homosexual se ubicó junto a él en un urinario para observar su pene lascivamente. Calvin le cuenta su problema a sus compañeros de trabajo, recibiendo el apoyo de unos y las bromas del protagonista masculino. En la secuela de la película Still Waiting (2009), Calvin se recupera de su paruresis y se convierte en un seductor, pero al final de la película vuelve a recaer, perdiendo sus habilidades de don Juan.
  • (2006) En Clerks 2, Jay dice que él tiene el “Síndrome del Pipí Público”, y que no puede orinar en público.[5]
  • (2006) En el cortometraje Shanks, Jack Wright interpreta a Rusty, quien sufre de paruresis.[6]
  • (2008) En Sex Drive el protagonista masculino (Ian) hace una parada en el camino para orinar en un baño público, entonces un hombre de apariencia ordinaria se ubica junto a él en el urinario y le dice: “¿Tienes vejiga tímida?”. Cuando el muchacho le responde afirmativamente él contesta: “Paruresis, así es como la llaman”. Ian también experimenta dificultad cuando le piden orinar en un radiador, pero lo supera cuando logra orinar en la cárcel delante de todos.
  • (2008) En Tropic Thunder hay una escena en que un personaje de apariencia nerd (interpretado por Jay Baruchel) intenta orinar en la selva, siendo interrumpido por el personaje de Ben Stiller y Robert Downey Jr., quienes fingen orinar para hablar con él en privado.

Mini Cortometrajes

Referencias

  1. Paruresis: Cultural References. nationmaster.com
  2. Shy Bladder. tvtropes.org
  3. Paruresis: Cultural References. nationmaster.com
  4. Ibid.
  5. Ibid.
  6. Ibid.

Famosos con Paruresis

Howard Stern
Howard Stern

Si la paruresis o vejiga tímida es la fobia social más común después de hablar en público, debería ser posible encontrar a alguna persona famosa que sufra de paruresis. Pero como este padecimiento causa mucha vergüenza, es normal que los famosos con paruresis, si los hay, traten de ocultarlo.

El locutor Howard Stern es la única celebridad que ha admitido abiertamente haber padecido de paruresis. Él incluso entrevistó a Steven Soifer, co-fundador de la Asociación Internacional de Paruresis, en su programa de radio.

Sin embargo, cuando Soifer regresó para una segunda entrevista, Stern pareció olvidar que ya lo había entrevistado antes. No parece creíble que una persona que realmente haya experimentado la paruresis pueda olvidar algo así. [1]

Stern es conocido por su actitud provocadora, por lo que no sería extraño que haya mentido sobre este asunto para impresionar a su auditorio.

Con la misma incredulidad habría que tomar las declaraciones del cantante Enrique Iglesias, cuando dijo: “Ni siquiera puedo orinar en un baño público cuando hay demasiada gente alrededor”.[2]

Iglesias ya había dicho anteriormente que tenía un “pene pequeño” y que tenía problemas para encontrar condones a su medida, pero después se retractó alegando que lo había dicho en broma.[3]

También se dijo en su momento que la presentadora de televisión Oprah Winfrey padecía de paruresis. En agosto del 2004 ella fue llamada para integrarse a un jurado en Illinois. Después apareció un artículo que alegaba que ella le pidió a otros del miembros del jurado que le cantaran “Kumbaya” mientras ella iba al baño, con el fin de ahogar el sonido de su evacuación.[4] Con este reporte algunos llegaron a la conclusión de que ella sufría de paruresis.

Winfrey nunca confirmó estos rumores, pero parece improbable que una persona parurética haya pedido que le canten para aliviar su ansiedad, ya que esto solo la haría sentir más auto-consciente. Talvez Winfrey solo sentía vergüenza de que otros escucharan el sonido de su evacuación.

El actor Matt Damon contó una historia en el programa de Jay Leno sobre su dificultad para orinar durante una cena especial en la que habló el ex-presidente Bill Clinton.

Damon sentía necesidad de orinar antes de llegar al evento, pero se aguantó durante tres horas más. Cuando él se disponía a orinar en el baño de hombres, Bill Clinton entró y se ubicó en el urinario al lado de él. Esto produjo que Damon se sintiera incapaz de orinar, porque se sintió intimidado de alguna manera por la presencia de Clinton. Después de que Clinton se fuera, Damon seguía sin poder orinar, entonces él se dirigió a uno de los escusados y aun así no podía orinar. Él nunca había padecido de vejiga tímida, pero le tomó una hora más antes de poder orinar.[5]

Según Wikipedia, la presentadora de radio Stephanie Miller sufre de paruresis:

“Ella comparte a menudo detalles sobre su vida, desde algo tan sencillo como hablar de un electrodoméstico que no funciona, hasta los detalles más íntimos, acerca del sudor, el insomnio, e incluso lo que ella llama ‘síndrome de la vejiga tímida’ que no es otra cosa que la paruresis”.[6]

Orlando Bloom es otro actor que habría reconocido sufrir de “vejiga timida”. Cuando intentaron entrevistarlo en el baño él dijo refiriéndose a sí mismo:

“Orlando no puede orinar si tú le hablas. Él se detiene y no puede continuar más. Él tiene que realmente concentrarse para hacer pis. ¿No te parece simpático?”.[7]

Otras celebridades con paruresis serían Howie Mandel[8], Andrew Denton[9] y Alan Bennet[10].

Referencias

  1. RichardUSA (Abril 2, 2010). Any celebrity with paruresis? IPA Talk. www.paruresis.org/phpBB3.
  2. Enrique Iglesias’ shy bladder. (Abril 4, 2009). www.monstersandcritics.com.
  3. Ibid.
  4. Oprah, jurors discuss murder trial ( 8/27/2004). www.usatoday.com.
  5. Comentario en: Male Desperation (Febrero 28, 2010). www.experienceproject.com
  6. Stephanie Miller. en.wikipedia.org
  7. Orlando Bloom Has A Shy Bladder. (Mayor 15, 2006). www.starpulse.com.
  8. Patrick (Enero 12, 2006). Any celebrity with paruresis? IPA Talk. www.paruresis.org/phpBB3.
  9. Gascoigne, John. (April 18, 2007). Looks easy enough… but not for everyone. www.brisbanetimes.com.au.
  10. Lewis, Jeremy (Octubre 7, 2005) Untold Stories, by Alan Bennett. www.independent.co.uk.

El sufrimiento de los paruréticos

Hay personas que no pueden orinar en un baño público si sienten que otros los pueden ver u oir mientras están evacuando. A este padecimiento se le conoce como paruresis.

El parurético sabe que esto es totalmente irracional, pero el temor de no poder orinar delante de la presencia real o imaginada de otras personas produce que ellos no puedan orinar. Ellos tienen un temor a ser juzgados por no poder realizar una necesidad humana básica, por lo que cada fracaso en intentar orinar en un baño público refuerza ese temor, convirtiéndose en un círculo vicioso, en una pesadilla que se vuelve realidad en el día a día.

Allen W. Court ha padecido de paruresis por más de 30 años, y ha visto su condición agravada por una próstata agrandada que lo hace orinar más de 15 veces al día. Cada día en el trabajo tiene que sufrir al intentar orinar en los baños públicos del local. Si fracasa en el baño público del primer piso sube al baño del segundo piso para intentarlo allí, y si fracasa de nuevo tiene que regresar a trabajar a su cubículo con una vejiga llena que lo perturba, o conducir hasta un restaurante cercano donde tienen un baño individual.[1]

Él confiesa: “Con gusto renunciaría a los ahorros de mi vida para librarme de esto. Incluso podría cortarme un dedo, o dos, si eso lograra solucionar mi problema. ¿He mencionado que algunos de nosotros se meten un tubo por el pene?”.[2]

Cómo medida extrema, algunos paruréticos recurren a un catéter o sonda para sacarse la orina, la cual es un tubo que se introducen por el pene. Otros deciden retener la orina por varias horas hasta que logran encontrar un baño “seguro”, es decir, un baño en el que sientan la privacidad suficiente para orinar sin sentir que están siendo vigilados por otros.

El umbral de privacidad necesario para orinar varía según el paciente. Hay personas que pueden orinar en baños públicos bajo ciertas condiciones, mientras que otros tienen problemas para orinar hasta en sus propias casas, cuando sienten que hay alguien más que pueda oirlos.

“Tengo muchas ‘reglas’ para orinar, ninguna de las cuales me gusta, ni estoy de acuerdo con ellas, pero al parecer no puedo hacer nada para cambiarlas. ¿Dónde —me he preguntado— está escrito que yo no pueda orinar a menos que pueda ver una pared sólida que forme parte de la estructura de un edificio? ¿O que mi posibilidad de orinar mejore en un cincuenta por ciento cuando lo intento en un baño con poca iluminación? ¿O que mi posibilidad de orinar se vuelva cero por ciento si estoy en un vehículo en movimiento o sobre una masa de agua?”[3], dice Court, un parurético de 45 años de edad.

Viajar es una actividad que angustia mucho a los paruréticos, sobre todo los viajes en avión. Por ejemplo Lance, un hombre de 31 años, tomó la fatídica desición de tomarse una taza de café antes de un largo vuelo hacia Miami. Cuando llegó a Houston, para una conexión de vuelo, hizo varios intentos de orinar en el baño público sin lograrlo, y pasó el resto del viaje con una vejiga “dolorosamente hinchada”, con más viajes fallidos al lavabo, sufriendo las miradas embarazosas de los demás pasajeros.

“Salí del lavabo más avergonzado, todavía con un sudor frío, con la vejiga chillando de dolor. Sentí como si me fuera a morir o a desmayarme, porque el dolor era tan intenso, que aunque alguien me hubiera puesto una pistola en la cabeza no hubiera sido capaz de orinar”, nos cuenta Lance.[4]

La incapacidad de orinar se desencadena no solo por la presencia percibida de otras personas en el baño, sino también por las restricciones de tiempo. En el caso de Lance, el saber que necesitaba volver al avión para continuar su viaje le ocasionó mayor ansiedad, lo que se reflejó en su incapacidad de orinar.

Una persona con paruresis puede llegar hasta el extremo de tomar decisiones importantes en la vida, como el qué estudiar o dónde trabajar, con base en este padecimiento.

Según Steven Soifer, co-fundador de la Asociación Internacional de Paruresis, “La vergüenza puede ser tan aguda que alguna gente toma empleos por debajo de su nivel educacional y profesional de habilidades simplemente para no tener que enfrentar la agonía de usar un baño público durante las horas de oficina”.

“Un hombre con educación universitaria terminó tomando una ruta para vender periódicos con el único objetivo de evitar a otras personas”. Recuerda Soifer, quien es él mismo un parurético en recuperación. “Mucha gente trabaja en casa o se auto-emplean solo para poder manejar su situación”.[5]

Algunos paruréticos han perdido sus empleos por ser incapaces de proveer una muestra de orina cuando sus patronos se lo requerían. Hay incluso quién haya ido a parar a la cárcel por no poder proveer una muestra de orina a las autoridades.

Steven Soifer asegura que “hay un hombre en confinamiento solitario en una prisión de New Hampshire porque no pudo proveer una muestra de orina”.[6]

Un parurético se encuentra muchas veces planificando las actividades cotidianas en torno al padecimiento, y se ve obligado a rechazar muchas invitaciones sociales.

La dificultad para socializar también impide obtener una pareja, o desarrollar intimidad con esa pareja.

La paruresis le ha impedido a Bob tener una relación sentimental en los últimos diez años con una mujer. “Si mi novia estaba conmigo y yo tenía que levantarme para ir al baño, no era capaz de orinar, porque el baño estaba a un lado de la habitación. Ella se preguntaba qué era lo que pasaba”.[7]

Steven Soifer cuenta que “el matrimonio de un hombre se estaba desmoronando porque él se rehusó a ir de vacaciones por 15 años”.[8]

Un hombre de 31 años de edad cuenta tristemente que él rechazó la invitación de una joven y sexy mujer para acompañarla a un tour en bus por Europa – “¿Cómo podría yo disfrutar de ver por la ventana a Europa en toda su grandeza mientras tengo a una vejiga oprimiéndome en la tercera hora de retención o más? Luego las paradas en los baños públicos inundados de turistas, y en los enclaustrados baños de la ciudad… Estoy furioso”.[9]

Sencillas actividades recrecionales, como ir a conciertos, encuentros deportivos o ir al cine se convierten en desafíos para un parurético. Si un parurético decide ir al cine probablemente evitará películas demasiado largas como “El Señor de los Anillos”.

La paruresis se hace más difícil de soportar cuando la persona no sabe que ella no es la única que tiene problemas para orinar en baños públicos. “En primer lugar, sientes que eres el único que la padece, te sientes solo, llegas a la conclusión de que estás loco, y es frecuente que te deprimas”, dice Tom Seehof, un hombre que padeció de paruresis por más de 60 años.

Seehof, contando con más de 75 años de edad, logró recuperarse de la paruresis con la ayuda de la Asociación Internacional de Paruresis, por lo que decidió ayudar a otros paruréticos a recuperarse.[10]

Da la impresión de que la paruresis afecta principalmente a los hombres, ya que 9 de cada 10 personas que se presentan a tratamiento son hombres, según reporta la Asociación Internacional de Paruresis.[11] Pero el número de mujeres afectadas puede ser mayor. Quizá las mujeres sean más tímidas que los hombres a la hora de reportar públicamente esta condición.

Steven Soifer relata que “una mujer a la que tratamos sólo podía orinar en su patio trasero por la noche. Ella vino para una sesión, y luego nunca más la volvimos a ver”.[12]

Christopher J. McCullogh, autor del libro “Free to Pee” (Libre para Mear) nos cuenta: “Una mujer me llamó hace muchos años y me dijo que no había dejado su casa en veinte años. Le dije que eso me parecía interesante, ¿pero en que puedo ayudarle? ‘Bueno’ dijo ella, ‘es que quiero salir’. ‘Ah, ya veo, tal vez yo le pueda ayudar'”.[13]

Las mujeres tienen la ventaja de tener mayor privacidad al no tener que usar urinarios, pero por otra parte, el comportamiento de las mujeres al ir al baño es una actividad más social. Muchas mujeres disfrutan de ir al baño juntas, lo que resulta una verdadera pesadilla para las que sufren de paruresis. Lo último que quiere una mujer con paruresis es que la acompañen a ir al baño.

También está el problema de que los baños de mujeres en general pasan más congestionados, ya que no tienen la opción del urinario, como en el baño de hombres. Las largas filas que se forman en los baños públicos de mujeres aumentan la presión que pueda sentir una mujer parurética para tener éxito al orinar.

El solo hecho de darse cuenta de que su padecimiento tiene un nombre puede resultar un gran alivio para el que padece de paruresis. El sitio shybladder.org cuenta el caso de un hombre que experimentó una recuperación instantánea cuando encontró la información sobre su padecimiento en Internet: “El día que encontré este sitio web sentí que podía ir a un baño público a orinar. Y desde entonces he estado visitando los baños públicos en los centros comerciales, restaurantes, gimnasios, aeropuertos y lugares en los que ni siquiera hubiera soñado que podía orinar”.[14]

Pero la mayoría de los que padecen de paruresis no tienen tanta suerte. Para la mayoría, el camino de la recuperación es algo bastante arduo que puede durar meses, o incluso años. Algunos no se recuperarán nunca.

El tratamiento de la paruresis más recomendado se conoce con el nombre de terapia de exposición gradual o terapia de desensibilización, y consiste en exponerse gradualmente a situaciones que produzcan mayor ansiedad al intentar orinar. Paso a paso se va venciendo el miedo y se va recuperando la confianza, al ir teniendo pequeños éxitos. El simple hecho de entrar en un baño público al que antes nunca se hubiera entrado constituye un avance.

Intentar entrar orinar en un baño muy transitado con urinarios sin divisiones puede ser muy desafiante para un parurético. En vez de eso es recomendable intentar orinar en un baño no muy frecuentado y que tenga divisiones entre los urinarios. O tal vez esto represente un desafío muy grande para el parurético, y en vez de ir directamente a un urinario deba conformarse con intentar orinar en un escusado a puerta cerrada. Si logra orinar, aunque sea una vez después de muchos intentos fallidos, esto podría empezar a darle mayor confianza para seguirlo intentando. Un parurético debe tener paciencia y no desesperarse.

Resulta irónico que un parurético deba celebrar el simple hecho de poder orinar alguna vez en situaciones públicas, después de muchos intentos fallidos, algo que se da por sentado para la mayoría de los seres humanos. Es natural, por lo tanto, que esta incapacidad social para orinar produzca una merma de la autoestima del que la padece.

La mayoría de los que se someten a la terapia de exposición gradual experimentan una mejoría considerable, pero aun en el mejor de los casos no se puede hablar de una victoria total sobre el padecimiento. Steven Soifer confiesa: “He sufrido de paruresis por 30 años, y he estado en recuperación en los últimos seis, pero no estoy curado. Esto es algo parecido al alcoholismo. Uno se puede recuperar cerca del cien por ciento, pero se puede producir otra vez en ciertas situaciones. Por esa razón no hablo de una cura”.[15]

Referencias

  1. Court, Allen. I’ve Got to Go But I Can’t: A Day in the Life of a Paruretic. paruresis.org
  2. Ibid.
  3. Ibid.
  4. Larose, Laura (Noviembre 22, 2001). Calgary Sun.
  5. Morgan, John. (Julio 14, 2000). Bashful bladder hangs up nature’s call. www.angelnet.com
  6. Roach, Mary. (Mayo 21, 1999). Bashful Bladders. salon.com
  7. Ibid.
  8. Ibid.
  9. Batz, Jeannette. (Septiembre 20, 2000). Wistful Whizzers. riverfronttimes.com
  10. Maltin, Liza. (Junio 11, 2001). The Secret Social Phobia: Shy Bladder?. www.webmd.com
  11. Roach, Mary. Op. Cit.
  12. Ericson, Edward. (Enero 19, 2005).Stephen Soifer. www2.citypaper.com
  13. McCullogh, Christopher. A Few Notes on Paruresis. paruresis.org./
  14. Cured Just by Knowing IPA Exists. (Junio 21, 2002). www.shybladder.org.
  15. Curtis, Brian. (Mayo 13, 2002). Choking at the Bowl. www.slate.com

Hoja de Datos sobre la Paruresis

(“Síndrome de la Vejiga Tímida”)

Símbolo del IPA

Por
Steven Soifer, Ph.D., LGSW
Director Ejecutivo de la Asociación Internacional de Paruresis
www.shybladder.org
800-247-3864

Dato 1: La paruresis es un trastorno de ansiedad social. Los que la padecen tienen temor de ir al baño cuando otras personas están cerca. Esto puede interferir con actividades importantes de la vida como el trabajo, las relaciones sociales y los viajes.

Dato 2: La paruresis afecta a alrededor del 7% de la población: 17 millones de personas en los EE.UU., y otros tres millones en Canadá. Un sinnúmero de personas alrededor del mundo también la padecen.

Dato 3: Cientos, si no miles, de trabajadores de EE.UU. han sido despedidos injustamente por resultar incapaces de orinar en un frasco cuando se les exigió hacerlo durante una prueba antidroga aleatoria. Las normas federales de las pruebas de drogas se deben cambiar para permitir pruebas alternativas (cabellos, saliva, parches de sudor) para los que tienen este problema.

Dato 4: La paruresis es un trastorno muy tratable. Muchos estudios demuestran que la terapia cognitiva-conductual de 8 a 12 sesiones o un taller de fin de semana ayuda a por lo menos 4 de cada 5 pacientes.

Dato 5: La Asociación Internacional de Paruresis (IPA, por sus siglas en inglés), es la única organización que trabaja a nivel mundial para concientizar a la opinión pública sobre este tema. La IPA sirve como un centro de intercambio de información, fomenta la investigación, lleva a cabo talleres y dirige grupos de apoyo en muchas ciudades de EE.UU. y en 10 países diferentes.

Sobre la Paruresis por Evitación

Escrito por: Steven Soifer, MSW, Ph.D, George Zgourides, Psy.D, y Joe Himle, MSW, Ph.D

Nota: Aquí hay otro ensayo sobre la paruresis.

¿Qué es la Vejiga Tímida?
Características Típicas del SVT
Patrones Típicos de Comportamiento
¿Cómo puedo Curar la Paruresis?
Lo que usted puede hacer acerca de la Paruresis
Paruresis y las Pruebas Antidrogas
Acción Social: Involucrándose en el Cambio de las Condiciones que tienen que ver con la Paruresis

ADVERTENCIA Y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Este folleto NO es un substituto para el consejo médico y no constituye la práctica de la medicina, psiquiatría, psicología clínica, trabajo social clínico o cualquier otra profesión de la salud mental. Si usted tiene problemas para orinar usted debe contactar a un médico, porque la dificultad para evacuar puede ser síntoma de una severa condición médica. Somos un grupo de gente profesional y de gente que ha sufrido de paruresis. Hemos organizado una junta de consejeros para ayudar a gente con disfunciones urinarias que tienen un origen psicológico o social. En este panfleto, nosotros NO practicamos medicina, psiquiatría, psicología clínica, trabajo social clínico o cualquier otra profesión de la salud mental. Usted debe consultar un doctor que evalúe su condición antes de diagnosticarse a sí mismo, y buscar el apropiado consejo de salud mental que sea necesario y que esté autorizado. IPA, Inc. se libera de cualquier responsabilidad legal, cualquiera que ésta sea.

¿Qué es la Vejiga Tímida?

¡Cada vez que trato de usar un baño público me bloqueo completamente! No importa la urgencia que sienta de orinar, nada sucede si no estoy en mi casa. Puedo orinar cuando estoy solo en casa sin problemas. Pero si estoy lejos en el estadio, en la casa de otra persona o cuando estoy en casa y alguien viene de visita, no puedo orinar. ¡Este loco problema no ha hecho más que interferir con mi vida!

Estos son solo unos pocos de los comentarios representativos de gente que experimenta el síndrome de la vejiga tímida (SVT) también conocido como riñones tímidos, urofobia, psicogenia urinaria y paruresis (el nombre clínico oficial).

A las personas con el síndrome de la vejiga tímida se les llama algunas veces con el nombre de paruréticos. A diferencia de condiciones fisiológicas como la prostatitis (inflamación de la próstata) que bloquea el flujo de orina, el SVT es un trastorno psicológico que tiene que ver con el sistema urinario.

Más precisamente, el SVT es un tipo de fobia social, esto significa que el parurético es usualmente tímido y teme ser revisado o criticado por otros cuando hace su desempeño en público, en este caso, cuando orina en un baño público.

El conflicto psicológico que genera esta particular forma de fobia social es expresado a través del síntoma físico de ser incapaz de orinar cuando la persona lo desea. La experiencia del SVT varía de persona a persona; sin embargo, ciertos patrones generales son evidentes. En primer lugar, el SVT ocurre mayoritariamente en baños públicos, pero también puede ocurrir en casas de amigos y parientes, o incluso en la propia casa si hay visitantes cerca o un miembro de la familia está esperando al parurético. Típicamente, sin embargo, él o ella considera a el baño de su casa como el único servicio sanitario realmente seguro, el único lugar donde el parurético es consistentemente capaz de evacuar.

En segundo lugar, el SVT varía en intensidad desde ligera, donde la persona puede orinar en baños públicos en ciertas circunstancias, hasta severa, donde la persona puede orinar solamente cuando está sola en casa. De esa manera, el grado de vacilación del SVT varía desde un retardo momentáneo en iniciar el proceso hasta una crónica y severa retención.

La mayoría de la gente experimenta en forma ocasional al menos alguna vacilación en los baños públicos, pero esto difiere del SVT en materia de grado y contexto. Una persona que de vez en cuando debe esperar un segundo extra antes de ser capaz de orinar no es un parurético. Más bien, el SVT es frecuentemente una condición que afecta toda una vida, caracterizada por una excesiva vacilación o total incapacidad para orinar.

El problema también produce aflicción en actividades de la vida diaria como viajar, compromisos sociales, largos encuentros de negocios, e interfiere en forma significativa con la capacidad de los paruréticos de sobrellevar estas actividades normales.

En tercer lugar, muchos paruréticos describen un umbral de comodidad personal requerido para poder orinar, ya sea en baños públicos o en la casa. Cuando este umbral de comodidad es eclipsado por muchos factores negativos en una situación particular como ser ruido, olores, falta de privacidad visual, y otra gente hablando en el baño, el SVT se activa y le impide a la persona orinar en ese momento.

Características Típicas del SVT

¿Cuáles son algunos de los factores activadores del SVT? Los paruréticos se refieren comúnmente a tres factores activadores que influyen en ellos cuando están en los baños públicos. Para el parurético típico, estos activadores deben ser quitados, o la persona debe probar otro sanitario, para que el acto de orinar tenga lugar en una determinada ocasión.

En primer lugar, la familiaridad con otras personas presentes en el baño puede activar el SVT, los extraños a menudo (pero no siempre) producen mayor inhibición que los amigos o parientes.

Debido a la naturaleza personal de la eliminación, el grado de familiaridad y la aceptación percibida determinan frecuentemente si el parurético tendrá éxito o no en evacuar. La proximidad para el parurético es a la vez física, involucrando la relativa cercanía de otros dentro o cerca del baño, y psicológica, involucrando la necesidad de privacidad, lo que significa esencialmente el deseo de esconder la propia micción y las faltas percibidas de ella de otras personas.

La más frecuente queja acerca del estimulo físico en los baños públicos es la ausencia de divisiones adecuadas y de puertas en los inodoros. Muchos paruréticos comentan que ellos no pueden orinar (o defecar) en los servicios sanitarios si hace falta la puerta. Ellos se sienten avergonzados porque perciben que su espacio físico está siendo invadido visualmente. La incomodidad acerca de la falta de divisiones es central al tema de la percibida falta de privacidad en los baños públicos.

Desde luego, la percepción y la necesidad de privacidad difieren considerablemente entre la gente. Un individuo se siente cómodo solamente en su casa, con la puerta del baño cerrada, mientras que otro se siente cómodo usando un urinario en un baño público lleno de gente. Los paruréticos tienden a ser los del primer caso.

En tercer lugar, los estados psicológicos temporales de especial ansiedad, ira y miedo pueden interferir con el acto de orinar. Los fóbicos sociales son extremadamente sensibles a los sonidos y olores que ellos producen, y mientras orinan tienen frecuentemente el temor de ser criticados por los mismos, lo que excita su sistema nervioso central. También los altos estados emocionales pueden explicar porqué los intentos de orinar en condiciones favorables resultan frecuentemente en fracasos si el individuo está muy excitado o siente presión para apurarse.

Patrones típicos de comportamiento

Para algunos individuos, el SVT parece empezar de la nada, pero para la mayoría, una experiencia desagradable o un conjunto de experiencias desagradables parecen precipitar la primera manifestación del problema.

En el último caso, después de algún evento negativo, como ser incapaz de orinar enfrente de una enfermera durante una prueba médica, el individuo empieza a catastrofizar; es decir, él o ella se preocupan de orinar la próxima vez que él o ella se encuentren en algún tipo de baño público.

De esta manera, la característica de la ansiedad de desempeño de una fobia social se desarrolla y se vuelve asociada con el acto de orinar en presencia de otros. El individuo entra en un baño público con la actividad de un sistema nervioso simpático excitado, lo que crea un nivel de ansiedad incompatible con el acto de orinar. Como cada intento forzado de controlar el proceso falla, la ansiedad de desempeño aumenta en niveles crecientes, lo que hace que disminuyan las probabilidades que el individuo tiene de evacuar en ese momento. En muchos casos, esta ansiedad de desempeño se generaliza eventualmente a todos o a la mayoría de los baños públicos, de manera que el único servicio sanitario que la persona puede usar en forma confiable es el de su casa.

Generalmente, los paruréticos tratan de ajustarse al problema orinando lo más posible en casa y antes de abandonar el cuarto de baño de sus casas, restringiendo la ingesta de fluidos y rechazando las invitaciones sociales que reciben. Muchos paruréticos también ejecutan una serie de rituales tales como localizar baños públicos desocupados siempre que están fuera de casa, pensar en agua cuando tratan de orinar, y abrir el grifo de agua para optimizar las probabilidades de orinar bajo condiciones adversas. Es mucho más común, sin embargo, que los paruréticos lidien con su problema evitando los baños públicos a cualquier costo.

¿Cómo puedo Curar la Paruresis?

Busque una evaluación médica antes de tratar su problema de vejiga tímida. Descarte una condición médica antes de diagnosticar paruresis. Sin embargo, una regla general que le da una idea previa es que si usted puede orinar en su casa cuando está solo sin ningún problema, pero tiene dificultades en la mayoría o en todas las situaciones sociales, entonces usted probablemente sufre de paruresis.

El tratamiento usado más comúnmente para la vejiga tímida hace que el individuo trate de orinar en locales que le resulten cada vez más difíciles. A este tratamiento se le conoce usualmente con el nombre de terapia de exposición conductual.

Cada sesión de terapia de exposición consiste en varios intentos de orinar brevemente. Sin embargo, para usar la terapia de exposición de esta manera, se necesita una cantidad sustancial de orina, la cual se puede conseguir ingiriendo una buena cantidad de fluidos antes de la práctica. Usualmente ingerir un cuarto de litro de agua antes de la práctica es lo mejor. Algunas personas pueden requerir más agua o deben esperar más tiempo para sentir la urgencia de orinar. La mayor parte de la gente con vejiga tímida tiene más éxito si la necesidad es alta durante la práctica. Ocasionalmente, algunas personas pueden tener problemas cuando su necesitad es muy urgente, así que la experimentación puede ser necesaria.

Algunos encuentran útil usar una escala para medir que tan fuerte es su necesidad para de orinar. Una escala de 0 a 10 funciona bastante bien, con cero cuando no hay urgencia de orinar y terminando en diez, que equivale a extrema urgencia. Será probablemente mejor empezar la práctica solamente después que el nivel de urgencia es siete o mayor.

Siempre tenga un plan de emergencia en mente también. Por ejemplo, una significativa minoría de paruréticos encuentran ya sea un alivio temporal o permanente de sus síntomas aprendiendo a extraerse la orina con una sonda o catéter. Aunque suena difícil y doloroso, realmente no lo es si se enseña en forma apropiada. Encontrar un urólogo comprensivo que esté dispuesto a enseñarle como hacerlo es el mejor enfoque. Para aquellos cuyos síntomas son severos, o que viajan bastante, este puede ser un paso provisional mientras buscan otro tratamiento, como la terapia de exposición gradual.

Usted debe construir también una escala jerárquica de comportamiento. De nuevo, usando una escala de 0 a 10, piense en esos escenarios en los que le es fácil usar el baño (por ejemplo, tomando como cero cuando está solo en casa), y aquellos escenarios en los que se le dificulta orinar (por ejemplo, tomar como 10 cuando se usa un baño público en un evento deportivo durante el medio tiempo).

Para la mayoría de la gente, las sesiones iniciales de la práctica deben tomar lugar en un baño privado aislado. Es bastante útil tener un compañero con quien trabajar en este punto. El compañero puede ser un terapeuta conductual entrenado, un compañero de trabajo o de clase, un amigo cercano o un miembro de la familia. La práctica debe empezar con su compañero parado afuera del baño con la puerta cerrada. Usualmente es mejor que el compañero esté a cierta distancia de la puerta para que no lo escuchen orinar. (¡Algunas personas necesitan que su compañero esté afuera del apartamento o de la casa cuando empiezan por primera vez!)

Una vez que usted y su compañero están en su lugar, usted debe intentar orinar. Si lo logra, permita que la orina fluya por aproximadamente tres segundos. Después de completar con éxito el primer intento de orinar, reúnase con su compañero y tome un descanso de aproximadamente tres minutos, después de los cuales usted debe tratar otra vez. Es mejor orientar el chorro de su orina de modo que haga el mayor ruido posible, porque hacer ruido mientras se orina es una preocupación para muchas personas con el síndrome de la vejiga tímida.

También es mejor evitar el uso deliberado de ruidos de fondo, como la corriente de agua de un grifo, porque de otra manera es muy probable que el tratamiento de exposición tendrá que ser repetido una vez que se elimine el ruido de fondo. En nuestra experiencia, usar ruido de fondo a menudo extiende el tiempo del programa de tratamiento.

Si usted tiene problemas para empezar el flujo, espere en el servicio sanitario por lo menos dos minutos antes de rendirse y tomar un descanso. Si usted siente que está a punto de orinar después de dos minutos, espere otros dos minutos más en el servicio sanitario antes de rendirse. Generalmente esperar más de cuatro minutos no es de ayuda. Si el intento no es exitoso, tome un corto descanso de unos tres minutos antes de intentar de nuevo.

También haga que su compañero retroceda de donde usted no tuvo éxito la última vez, y una vez que vuelva a tener éxito, haga que su compañero se mueva gradualmente hacia el punto donde usted falló la última vez. Si usted no tiene compañero, practique orinar en baños públicos que estén vacíos al principio y luego muévase a situaciones donde una persona esté presente.

Una vez que usted tiene éxito en empezar el flujo de orina, haga que su compañero se mueva lentamente cada vez más cerca de usted hasta que usted sea capaz de orinar con él directamente detrás de usted. (Nota: las mujeres no tienen que tomar este paso).

Esto puede requerir varias sesiones. Si usted está practicando sin un compañero, muévase lentamente a baños públicos con mayor cantidad de personas después que usted tenga éxito con una sola persona presente.

Para los hombres es probablemente mejor usar el urinario en todas las prácticas. Si esto no es posible, su auto-tratamiento puede durar más, porque usted tendrá que practicar primero en el excusado y luego pasarse al urinario.

Una vez que usted tenga un éxito consistente con un poco de gente presente en el baño público, muévase a otro con más gente. Los baños públicos útiles para esta práctica incluyen aquellos en las áreas de descanso entre estados, aeropuertos con mucho movimiento, eventos deportivos, conciertos o teatros.

Es importante revisar algunas normas generales en este punto. Es mejor practicar frecuentemente, preferiblemente varias veces por semana. Las sesiones más largas son preferibles a las más cortas. Sesiones que duren alrededor de una hora son mejores, con la meta de conseguir de 15 a 20 intentos en cada una de las horas de sesión. Usted puede necesitar cargar fluidos continuamente durante la sesión o beber café o una bebida cafeinada suave para tener suficiente presión y orina durante su sesión.

Si usted tiene problemas en iniciar el flujo un día y luego tiene éxito en el siguiente, no se preocupe demasiado, ya que muchas personas experimentan inconsistencia en su progreso. Si usted tiene problemas con un paso específico en el proceso de exposición gradual, trate de encontrar un término medio entre su anterior éxito y el paso que le está dando dificultades.

Uno de los errores que la gente comete más frecuentemente al hacer su trabajo de exposición gradual es moverse demasiado rápido hacia arriba de la jerarquía de comportamiento. De hecho, unas pocas pulgadas pueden hacer la diferencia, ¡porque los límites que marcan cuales son las situaciones inseguras o seguras están definidos con esa precisión en nuestras propias mentes!

Usted puede esperar que el auto-tratamiento requiera de 8 a 12 sesiones antes de que usted sea capaz de orinar libremente. Desde luego, este es un promedio, usted puede requerir menos o más. Es importante saber que el tratamiento ha sido útil a muchas personas, pero que no hay garantías que le ayudará a usted. Nuestros datos indican que cerca del 80% de los paruréticos que usan nuestras técnicas reciben un grado significativo de ayuda.

En muy raras ocasiones se da el caso de personas que no son capaces de orinar durante la práctica y que luego tampoco son capaces de orinar cuando regresan a casa. Si esto le sucede a usted busque atención médica. Si no se trata, esto puede constituir una emergencia médica, así que usted debe buscar inmediatamente a un urólogo para obtener alivio y ayuda.

Finalmente, si su auto-tratamiento falla, consulte a un terapeuta conductual entrenado para que le ayude. Usted también querrá consultar a su médico otra vez para estar seguro que no hay nada físicamente incorrecto con su sistema urinario.

Lo que usted puede hacer acerca de la Paruresis

Pasos Concretos

Para aquellos que padecen de paruresis o que conocen a alguien que padecen de esta fobia social, hay cosas que uno puede hacer: Visite nuestro sitio web en http://paruresis.org [en inglés] y obtenga la más reciente información acerca de este desorden de ansiedad. Hay un grupo de discusión moderado, accesible desde el sitio web, así como un lugar para hacer preguntas.

Si usted no lo ha hecho todavía, empiece a hablarle a sus seres queridos, amigos, parientes y compañeros de trabajo acerca de la paruresis. Una respuesta muy típica es: ¡Ah, conozco a alguien que padece de eso! O incluso, usted sabe, ¡yo tengo el mismo problema!

Únase a la International Paruresis Association (IPA, por sus siglas en inglés de “Asociación Internacional de Paruresis”), una organización exenta de impuestos y sin fines de lucro, para mantenerse informado de los últimos desarrollos acerca del tema. La IPA, Inc, actúa también para educar al público, recoger y diseminar información útil y buscar tratamientos efectivos para la paruresis. También IPA puede remitirlo a un profesional de la terapia conductual y cognitiva para ayudarlo con su problema de paruresis. Este enlace lo llevará a nuestro formulario de registro.

Búsquese un compañero con quien practicar las técnicas conductuales de exposición gradual descritas anteriormente en este panfleto. El sitio web le permite a usted acceder a una lista de compañeros en la que usted también puede colocar su nombre o encontrar a alguien más buscando un compañero en su zona. La IPA, Inc, puede también ayudarle a encontrar a alguien para que trabaje con usted en su área.

Asista a alguno de los talleres semanales de IPA y practique con otros para empezar a recuperarse de su paruresis. Hay talleres que son llevados a cabo en diferentes tiempos del año en diferentes partes de Estados Unidos y en algunas locaciones internacionales. Revise el sitio web para ver un calendario de futuros talleres.

Únase a un grupo de apoyo (o Pee-Fest) en su área, o empiece uno usted mismo. Ser parte de un grupo mensual de apoyo de una manera constante es una de las mejores maneras de vencer a su miedo de orinar en público. Los miembros de un grupo de apoyo practican juntos en centros comerciales, cines, áreas de descanso, aeropuertos, y otros lugares para vencer su paruresis. IPA puede informarle a usted si hay si hay un grupo de apoyo en su área, y si no, como empezar uno. Este enlace lo llevará a nuestra lista de grupos de apoyo.

Más que cualquier otra cosa, una práctica constante en forma semanal, o incluso diaria, le permitirá a usted recuperarse de su paruresis de una manera oportuna. La persistencia y una práctica consistente son esenciales para su mejoramiento.

Paruresis y las Pruebas Antidrogas

En estos días, mucha gente se enfrenta a las pruebas antidrogas, ya sea en sus trabajos, o en algunos casos, en las prisiones. No hay una respuesta clara a la pregunta: ¿Puedo evitar dar una muestra de orina bajo escrutinio en mi trabajo o en prisión? Para aquellos que trabajan en empleos financiados con fondos públicos, la Americans with Disabilities Act (ADA) puede protegerlo a usted de una prueba aleatoria de orina. Esto también puede ser cierto en el sector privado.

La mejor manera de abordar el problema es siendo sincero con su patrono. Hágale saber a su patrono que usted sufre de un trastorno de ansiedad llamado paruresis, el cual está incluido en el listado de la Diagnostic Statistical Manual of Mental Disorders (Manual de Diagnóstico Estadístico de Desórdenes Mentales) con código 300.23, y de que bajo la ADA a usted deben dársele comodidades razonables en términos de pruebas antidrogas.

Esto significa que su empleador debe permitirle dar una muestra de cabello o sangre en vez de una muestra de orina. Si usted pertenece a un sindicato, usted también debe advertirles de su situación para que ellos puedan apoyarlo en caso de una acción disciplinaria. Usted debe hacer que un doctor, urólogo, psicólogo o psiquiatra documente su condición. También es aconsejable que pague por una prueba antidrogas inmediatamente después de ser incapaz de producir una muestra de orina para proteger sus derechos y que esto sea útil como evidencia en una corte.

Las personas con paruresis deben tener más cuidado con el uso de drogas recreacionales, ya que las pruebas con muestras de cabello pueden detectar el uso de drogas que haya ocurrido muchas semanas antes, e incluso meses, antes del tiempo de la prueba, mucho más tiempo antes de lo que una prueba de orina puede detectar.

Acción Social: Involucrándose en el Cambio de las Condiciones que Tienen que ver con la Paruresis.

Un importante componente de su recuperación es dar a conocer en público su condición. Pero más que eso, es importante que usted tome acciones para cambiar las condiciones que causan la paruresis en primer lugar. Una cosa que usted puede hacer es estar consciente de cuan fácil puede ser para alguien desarrollar paruresis. La educación es crucial en este asunto. Hablar de esta condición, especialmente en la escuela y los locales médicos, es muy importante. Si usted tiene niños, asegúrese de que nunca sienta presión en relación con las funciones corporales. (¡Podrías POR FAVOR apurarte y hacerlo ahora mismo!)

Segundo, infórmeles a los maestros de sus niños acerca de la paruresis. De esta manera, ellos tendrán la oportunidad de prevenir condiciones que permitan que se desarrolle en las instalaciones de la escuela.

Tercero, en su lugar de trabajo, clubes de salud, y otras instalaciones públicas, si usted encuentra que el diseño de un baño público no es apropiado (sin divisiones entre los urinarios, o con tazas de urinario bajas), hágaselo saber al gerente y pídale hacer algo al respecto.

Cuarto, publique un anuncio de IPA en su periódico local para pedirle a la gente que nos contacte si ellos quieren información acerca de la paruresis o contactar a alguna persona para compañero o grupo de apoyo en su área.

Finalmente, escriba cartas a columnistas de periódicos (Dear Abby, Ann Landers) o al editor de su periódico local, para dar a conocer el problema.

Todos estos pasos le ayudarán a sentirse en control en relación a la paruresis.

Traducido de paruresis.org.

Unas pocas notas sobre la Paruresis

Por: Christopher J. McCullogh, Ph.D. Autor de: “Free to Pee” (Libre para Mear)
(Este libro está disponible en la tienda del IPA)

¿Qué es la Paruresis?
Auto-conciencia y Auto-contención
Bosquejo de los Factores que Contribuyen a la Paruresis
Resistencia a la Recuperación

Una mujer me llamó hace muchos años y me dijo que no había dejado su casa en veinte años. Le dije que eso me parecía interesante, ¿pero en que puedo ayudarle? “Bueno” dijo ella, “es que quiero salir”. “Ah, ya veo, tal vez yo le pueda ayudar”. El punto es que el criterio para determinar si una persona sufre o no de un problema viene de la experiencia individual, no de factores externos como un diagnóstico psicológico o terapeutas, amigos o la opinión de la familia.

Por ejemplo, hay personas que no pueden orinar en un urinario bajo ciertas circunstancias, pero que sí lo pueden hacer utilizando un escusado. Ellos no consideran esto como un problema, otra persona con exactamente la misma situación lo considera como una seria discapacidad y siente que su vida entera pierde valor debido a eso.

Así que hay una relación entre los hechos objetivos, como por ejemplo, el grado de libertad para orinar en ciertos ambientes y la actitud que uno toma hacia ello; lo que yo llamo “Paruresis Secundaria”. Aun más, no solo la actitud juega un papel en definir si una persona padece o no de una incapacidad, sino que revela el hecho de que la actitud no es inherente al comportamiento, sino que es asignada por el individuo afectado. Puede que no parezca así porque el significado que uno le ha asignado puede haber sido hecho hace muchos años atrás. Como no ser capaz de orinar en la presencia o anticipada presencia de otros significa cosas diferentes para diferentes personas, no es posible asegurar que tiene un significado inherente en sí mismo.

Se discute mucho si la psicoterapia es útil o necesaria para tratar el problema, pero en lo que respecta a la paruresis secundaria yo creo que hay un indicativo más fuerte de que algo de importancia sucede en algunos individuos en los que la paruresis es un síntoma. Yo he encontrado que la paruresis es un asunto psicológico mucho más complejo de lo que uno podría suponer al principio. Yo creo que tratar la paruresis como un problema en vez de tratarlo como síntoma de un problema limita la recuperación potencial. Tengo dos pacientes que se describen a sí mismos como recuperados que hicieron poca o ninguna desensibilización conductual u otros tratamientos sintomáticos (como tomar medicamentos). El trabajo que hicieron ellos en la terapia estaba enfocado en temas de autoestima y confianza que incluían un énfasis en desarrollar una comunicación asertiva.

Habiendo trabajado con muchas fobias a lo largo de los años, incluyendo el miedo a los pájaros, a las serpientes, payasos, teléfonos, casas incendiadas, etc., un elemento parece estar presente en todas ellas. La sensación de que el objeto de la fobia o la situación en que se da tiene más poder del que ellos tienen o sienten. Por medio de la reducción del poder del objeto o situación o incrementando el poder que las personas sienten en sí mismas la fobia es eliminada o reducida. En lo que respecta a la paruresis yo creo que hay también una relación de poder o de falta de él en el urinario, de manera que mi enfoque psicoterapeutico en el trabajo con mis pacientes con paruresis es construir o reconstruir un sentimiento de poder en su interacción con otros. Esto es algo que puede ser dirigido a la vida normal de uno, a las situaciones no paruréticas, las cuales mejoran en forma indirecta la capacidad de orinar en público.

Como nota al pie. Yo no uso el término “parurético” para describir a una persona con paruresis. Pienso que uno siente cierto alivio al principio al saber que el asunto tiene un nombre y de que otros experimentan lo mismo. Sin embargo, más allá de eso, me parece que puede sugerir que el propio ser de uno está siendo definido por el término. “Soy un parurético” parece ser inmerecido y falso al mismo tiempo. Yo no sé cuanto tiempo se toma usted en mear (o en no mear), pero el verdadero tiempo que requiere es pequeño en comparación con todo lo demás que usted es. Sé que es más conveniente decir parurético que una persona con paruresis, pero creo que la distinción es importante. En general creo que las descripciones son menos restrictivas que las etiquetas. Las etiquetas ofrecen una manera de identificar una experiencia pero pueden también crear límites que luego se vuelven prisiones.

¿Qué es la Paruresis?

Cuando cualquier término es usado para describir la experiencia humana, se asume que hay algún elemento universal o esencia que existe en cada ejemplo en el que el término se aplica. Sin embargo, como sucede con todas las etiquetas, la esencia universal de la paruresis es elusiva. Por ejemplo, la paruresis es considerada por muchos como una “Ansiedad Social” o “Fobia Social”. Sin embargo, muchos de los que experimentan dificultad en orinar en presencia de otros no están en absoluto ansiosos. También parece claro que para muchos hay un pronunciado o al menos vago temor de una evaluación negativa por parte de otros (otra característica de la ansiedad social) que pueden notar que no están orinando. Algunos, quizá pocos en número, reportan que no tienen tal preocupación. Algunos ven una conexión histórica entre algún evento perturbador de la infancia y la paruresis de adulto, otros no. Algunos ven una conexión entre la paruresis y asuntos relacionados con el pene, como ser tamaño, si está circuncidado o no, etc. Luego está el miedo de que piensen que uno es homosexual o el temor de los propios sentimientos homosexuales.

La causa universal de la paruresis es ambigua, y talvez eso es así porque la simple incapacidad o dificultad de orinar delante de otros puede tener muchas causas y factores que contribuyen. Esto implica, por supuesto, que ningún tratamiento es efectivo para todos. A pesar del hecho de que todos preferimos los problemas claramente definidos con soluciones claramente definidas, la realidad es que la experiencia humana no se conforma a los principios científicos. Cada uno de nosotros, en principio, es un excéntrico, misterioso, complejo y único conjunto de experiencias biológicas, psicológicas, sociales, ambientales e históricas. Uno nunca puede entender a un “parurético”, solo a un individuo único que tiene dificultad para orinar en ciertas circunstancias. Más allá de esa definición se encuentra el ser individual que merece respeto y cuidados individuales.

Yo creo, y lo he visto en algunos pacientes con los que he trabajado, que la paruresis es una oportunidad de lidiar con asuntos que mejoran grandemente su calidad de vida. Trabajar con paruresis es a menudo difícil, aburrido y molesto, ¡todo esto solo para ser capaz de mear! ¡no es justo! Después de todo, uno no debería preocuparse por cosas como ésta. Se comprende que haya resentimiento.

La paruresis, vista como un síntoma, sin embargo, ofrece la promesa de que tratando los asuntos que están detrás de ella, uno puede mejorar grandemente su calidad de vida. El modelo de usar la paruresis como un vehículo para el crecimiento es mucho más admisible que los estériles esfuerzos necesarios solo para ser capaz de mear y nada más.

Auto-conciencia y Auto-contención

En este punto, pienso que una auto-conciencia inapropiada o disfuncional es el factor común que se encuentra en todas las variaciones del problema. Una persona puede tropezar mientras camina cerca de un grupo de gente que la mira fijamente. En este sentido, la paruresis es como caerse debido a la torpeza que causa la timidez. Algunas personas no pueden tener sexo delante de sus mascotas. No es un discernimiento particularmente brillante decir que la auto-conciencia tiene relación con la paruresis, pero antes que tratar de no ser auto-consciente; por ejemplo, usando tablas de multiplicar, relajación, etc., estoy interesado en explorar como puede uno, a voluntad, adquirir un sentido de “auto-contención”. Recuerdo a un anunciante de deportes describir a Tiger Woods como “un capullo de concentración”. Un paciente me dijo una vez que él experimenta esto más a menudo cuando pilotea un avión.

Hay algo que pasa en el urinario que parece sacarlo violentamente a uno de este estado de auto-contención. Uno podría incluso verlo como un asunto territorial. Una sensación del propio espacio siendo invadido. Aun sin los asuntos colaterales del temor a la crítica o la ansiedad etc., la sola presencia de alguien puede causar una auto-conciencia paralizante.

El psicólogo Fritz Perles dijo una vez que la cura para el miedo a hablar en público era “recuperar tus propios ojos”. Una persona es un orador ansioso cuando se sale de sí misma y trata de verse a sí misma como la audiencia la mira. En ese proceso uno se ha abandonado a sí mismo y hecho a sí mismo un objeto. El remedio es “quedarse en casa” y enfocarse en la audiencia tan intensamente que usted pierde el sentido de sí mismo, recuperando de esa manera sus propios ojos. Un entrevistador le preguntó a un jugador de béisbol como podía él concentrarse con todo el ruido de la multitud. El dijo: “¿Cuál ruido?”. Un paciente me dijo que Jack Nicklaus tenía la habilidad de conectarse con la multitud y luego volverse totalmente hacia adentro y enfocarse en el siguiente disparo.

Cuando nos volvemos auto-concientes nos convertimos en un “objeto”. Cuando estamos “en casa” con nosotros mismos nos convertimos en un sujeto que mira hacia fuera. Pero al evitar hacer de nosotros un objeto, como en el ejemplo del que habla en público, existe el reto de permanecer así en presencia de otros. Cuando alguien nos mira nos convertimos en un objeto para esa persona. Sartre se refiere a esto como “la mirada fija”. Para no permitir que la mirada fija de otro lo convierta a usted en un objeto se requiere que usted se aferre a su subjetividad, es decir, mantener la dirección de la conciencia desde el ser hacia el mundo, en vez de estar concentrada en sí misma.

Existen importantes implicaciones para esta idea en lo que respecta al tratamiento de la paruresis. Dicho en forma simple, si uno lograra desarrollar la capacidad de establecer un sentido de auto-contención en cualquier situación, eso eliminaría la causa esencial del bloqueo que se produce en las situaciones parureticas. Tendría la característica de hacer olvidar el mundo externo, eliminando así la posibilidad de auto-conciencia. Lo bueno de este discernimiento es que la capacidad de adquirir auto-contención puede ser practicada en cualquier parte, a cualquier hora, en vez de los esfuerzos raros y consumidores de tiempo en tratar de desensibilizarse en las situaciones de baños públicos. Usted puede hacer primero una lista de situaciones cotidianas que podrían ser usadas para practicar esta habilidad.

Bosquejo de los Factores que Contribuyen a la Paruresis

  1. Causas psicológicas subyacentes.
    1. Traumas infantiles (ser importunado, inseguridades acerca del pene).
    2. Sentimientos generalizados de falta de adecuación.
    3. Padres que critican.
  2. La importancia que uno le asigna a la Paruresis (Paruresis Secundaria).
  3. Factores ambientales.
    1. Proximidad de otros.
    2. Ruido.
    3. Relación personal con otros (amigo, jefe, extraños).
    4. Características de otros: (edad, tamaño corporal, tamaño del pene).
  4. Características Personales
    1. No ser asertivo.
    2. Ser sensible a lo que otros puedan pensar.
    3. Temor de ser visto como inadecuado.
  5. Estado de ánimo o actitud en el momento.
    1. Optimista/pesimista.
    2. Sentimiento general del valor propio.
  6. “Contaminación” sexual.
    1. Un homosexual que no separa la función de orinar de la función sexual.
    2. Un heterosexual al que le preocupa que otros puedan ver su incapacidad para orinar como evidencia de homosexualidad.
  7. Factores Físicos
    1. Uretra angosta.
    2. Próstata agrandada.

Resistencia a la Recuperación

Toda persona con paruresis desea superar su problema, pero también hay factores en juego que se resisten a su recuperación. Una de esas razones puede ser que la paruresis se haya vuelto una parte de nosotros de la que talvez no nos queramos deshacer, porque se ha vuelto parte de la identidad personal. Aun algo tan negativo como la paruresis puede dejar un sentimiento de extrañeza con uno mismo. “Me conozco a mí mismo como un parurético, perder eso sería como perder una parte de mí”; podría uno sentir. La necesidad de seguridad que se satisface evitando el cambio es muy humana, y tendemos a aferrarnos a lo que nos parece familiar. En este sentido es bueno darse cuenta de que hay una batalla tanto con uno mismo como con la paruresis en sí. Por ejemplo, no es raro que un paciente que sufre de ansiedad crónica nos diga cuan ansioso se siente después que ha experimentado un momento de relajación.

Una segunda fuente de resistencia a la recuperación puede ser el hecho de que la incapacidad puede haber llevado a una asociación con otros con el mismo problema, la cual uno quisiera mantener. Uno obtiene un sentido de pertenencia y hay algo muy satisfactorio en compartir un problema común. Recuperarse es perder la membresía del grupo.

También puede haber un sentimiento de culpa en la recuperación. Un ejemplo es cuando dos personas con sobrepeso se hacen amigas, si una de ellas pierde peso puede sentir que la otra persona se sentirá abandonada o rechazada. Para evitar la culpa ellas mantienen su obesidad. Mejorarse cuando otros no lo hacen puede resultar en la “culpa del sobreviviente”. Puede también haber muchos otros sofisticados factores de resistencia que tengan que ver con problemas familiares no resueltos, etc. El punto importante es que si usted no está consciente de cual parte de usted se resiste a la recuperación su progreso será más difícil.

Pensamiento al Azar

Si mear no involucrara los genitales de uno, ¿habría personas con paruresis? Si uno orinara con el dedo índice izquierdo, ¿tendríamos a la IPA? Desde luego, si para orinar se empleara el dedo medio eso haría que la expresión “darle el dedo a alguien” cobrara un significado totalmente nuevo.

Solo un pensamiento.

Traducido de: paruresis.org

Paruresis – Wikipedia

Lo que sigue es una traducción de la entrada de Wikipedia en inglés sobre la paruresis:

La paruresis es un tipo de fobia en la que el paciente es incapaz de orinar en la presencia (real o imaginada) de otros, como en el caso del uso de un baño público. Afecta más comúnmente a los hombres, aunque hay mujeres que la sufren. La condición análoga que afecta al movimiento del intestino se conoce como parcopresis.

Contenidos

Impacto

Muchas personas tienen episodios breves y aislados de dificultad urinaria en situaciones donde otras personas están muy cerca. La paruresis, sin embargo, va mucho más allá de la simple timidez, de la vergüenza, miedo a la exposición, o miedo a ser juzgado por no ser capaz de orinar.

Otras personas pueden encontrar que son incapaces de orinar mientras van en vehículos en movimiento, o experimentan fijación en los sonidos de su orina en los baños públicos silenciosos o residenciales.

En casos severos, una persona con paruresis solo puede orinar cuando está solo en casa o en el proceso de sacarse la orina con una sonda (cateterización).[1]

Aunque la mayoría de los pacientes reportan que desarrollaron la condición en la adolescencia, ésta puede aparecer a cualquier edad. Además, debido a los diferentes niveles de gravedad de una persona a otra, la primera experiencia del problema de algunas personas ocurre cuando se “traban” tratando de producir una muestra para una prueba de drogas.

Muchas mujeres no saben que ellas también están sujetas a la paruresis; los artículos escritos sobre las mujeres y la micción destacan otras disfunciones urinarias femeninas, tales como la incontinencia urinaria o la micción frecuente.

Algunas personas hacen frente a este padecimiento reteniendo la orina en forma deliberada, absteniéndose de ingerir líquidos, o localizando baños desocupados o que solo pueden ser usados por una sola persona a la vez. Los casos más graves de este trastorno pueden tener efectos restrictivos sobre la vida de una persona.

En los casos que van de moderados a severos, la superación de la paruresis puede ser extremadamente difícil sin la ayuda de un psicólogo, un terapeuta o de un grupo de apoyo.

Los enfermos graves puede que no estén dispuestos a viajar lejos de su casa o ser capaces de formar relaciones íntimas. Otros no pueden orinar, incluso en su propia casa, si pueden escuchar que alguien más está allí.

Algunos medicamentos pueden causar dificultad para orinar, los opiáceos como la heroína, hidrocodone, o los opioides sintéticos como la metadona. Hay variaciones en la gravedad de persona a persona, pero muchos usuarios y consumidores de estas sustancias sufren de paruresis. En parte esto es un efecto secundario físico de estas substancias, pero a menudo es al parecer un síntoma psicológico, directamente relacionados con la “timidez”, etc, como la paruresis.

Mientras que las drogas como la heroína pueden hacer que sea más o menos imposible de orinar, el efecto puede variar, y muy a menudo tiene un parecido directo a la paruresis “ordinaria”, es decir, el usuario puede encontrar imposible el orinar en absoluto, o él o ella puede sólo ser capaz de orinar cuando está solo/sola.

La Buprenorfina (como el sustituto opiáceo del Suboxone) parece ser un poco diferente de los opiáceos “normales”, ya que provoca síntomas más o menos coincidentes con la paruresis, con la dificultad directamente relacionada con factores psicológicos. En comparación, los opiáceos, pueden causar una gran dificultad, independientemente de la presencia (real o imaginada) de otras personas. Muchos usuarios de Suboxone experimentan una gran dificultad si saben o sienten que los demás puedan verlos o escucharlos orinar. Esto puede causar dificultades, ya que el Suboxone, al ser utilizado en programas de prevención del abuso de substancias, a menudo requiere que los pacientes presenten muestras de orina, lo que puede ser muy difícil para muchos pacientes.

Algunos usuarios de Suboxone nunca experimentan esto, mientras que otros lo hacen sólo de forma esporádica. Esto puede afectar a los pacientes, incluso si nunca han tenido ningún problema con paruresis antes de comenzar el tratamiento. No está claro cual es el mecanismo que produce esto.

Esto es sin duda de naturaleza psicológica, ya que una persona puede experimentarlo cuando está sola, o sin esperarlo pueda que no tenga ninguna dificultad, incluso cuando otros están cerca.

Muchos usuarios han encontrado que el sonido del agua corriendo u otros sonidos para “encubrir” el sonido de su orina son necesarios, pero una vez que el flujo de orina comienza éste fluye normalmente hasta su finalización.

No está claro cómo estas sustancias químicas causan la reacción psico-física descrita. La inclusión de ésta en los “efectos secundarios” de la medicación es esporádica. Algunas farmacias la incluyen en la lista de posibles síntomas, mientras que otras no la mencionan.

Origen del término

El término Paruresis fue acuñado por Williams y Degenhart (1954) en su artículo “Paruresis: un estudio de un trastorno de la micción” en la Revista de Psicología General 51:19-29. Los investigadores encuestaron a 1,419 estudiantes universitarios y encontraron que un 14,4% había experimentado paruresis, ya sea en forma espóradica o continua.

Otros términos

La paruresis también se conoce por muchos términos coloquiales, incluyendo el de vejiga tímida, riñones tímidos, miedo escénico, miedo de mear, urofobia, timidez de la orina, el síndrome de la orina pública, pistola tímida, el síndrome de vejiga tímida y bloqueo de aire. También se conoce como retención urinaria psicógena.

Reconocimiento general

Hay un creciente reconocimiento de la condición por parte de el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) y el gobierno del Reino Unido.

La condición está comprendida en las reglas para las pruebas de orina obligatorias de drogas en las prisiones del Reino Unido, y los tribunales de prestación por incapacidad del Reino Unido también la reconocen. La condición aparece en la enciclopedia en línea de la NHS de condiciones y trastornos.[2]

Ahora se informa que ha sido aceptada como una razón válida para excusarse para no integrarse a un jurado.[3] Desde el 1 de agosto de 2005, la orientación sobre las normas relativas a las pruebas de las personas en libertad condicional en el Reino Unido cita explícitamente la paruresis como un motivo válido para alegar incapacidad de producir una muestra que no debe interpretarse como una negativa.

La condición es reconocida por la Asociación Americana de Urología, que la incluye en su directorio en línea de condiciones.[4] Ha sido de vez en cuando el tema de columnas de consejos, como la de Ann Landers, a la que los pacientes han escrito y han sido aconsejados a su problema.

En el Manual Estadístico y de Diagnóstico de Trastornos Mentales de Estados Unidos (DSM-IV) TR, se clasifica como una forma de fobia social a la que también se conoce como un tipo de ansiedad social crónica, pero que es cuestionada por algunos médicos.[5]

El Contexto y las Muestras de Orina

Pueden haber graves dificultades con las pruebas de drogas en el lugar de trabajo, donde se insiste en muestras de orina bajo observación, si el régimen de pruebas no reconoce y atiende a la condición. En el Reino Unido los empleados tienen un derecho general a no ser despedidos injustamente, y por lo tanto tienen una posible defensa si esta situación se presenta, pero esto no es así en todas partes.

Existe una creciente evidencia que sugiere que algunas autoridades de las pruebas de drogas ven a la paruresis como una molestia y una pérdida de tiempo, y algunos implementan “procedimientos de la vejiga tímida” solo para cumplir un protocolo, sin interesarse realmente en el problema, y donde no hay pruebas de que haya llevado a cabo ninguna investigación real en la materia.

En la Agencia Federal de Prisiones de los Estados Unidos, el Código de Regulaciones Federales establece que “Se presume que un recluso no está dispuesto a proporcionar una muestra de orina si se rehusa a proporcionarla en el plazo asignado. Un preso puede refutar esta presunción en el proceso disciplinario”. [6]

Aunque los tribunales de EE.UU. han determinado que la incapacidad de proveer de tratamiento a las personas a las que se les ha diagnosticado paruresis podría violar los derechos constitucionales del recluso, los tribunales también han “rechazado sistemáticamente los intentos que consideran sospechosos o sin fundamento de alegar paruresis como defensa en caso de no poder realizar la prueba de drogas”[7], particularmente cuando no hubo testimonios de historia clínica o el testimonio de un médico para respaldar el alegato de paruresis.[8]

La Asociación Internacional de Paruresis hace hincapié en la importancia de documentar médicamente la condición, ya que “la persona que es incapaz de producir una muestra de orina se presume culpable en la ausencia de cualquier prueba”.[9] Algunas prisiones han ofrecido el uso de una “celda seca”, es decir, una celda sin instalaciones sanitarias, contando con sólo un contenedor para los residuos del prisionero, para ofrecerle facilidades a los presos que se encuentran afectados por paruresis, lo que les impide proporcionar una muestra de orina bajo observación.[10]

Los códigos y procedimientos para las pruebas de drogas en el deporte son establecidos por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Consultas hechas a la AMA revelan que sus códigos de dopaje no preveen la condición en absoluto, y dicen que nunca han tenido ningún reporte de problemas con eso.

Referencias

  1. Paruresis – shy bladder syndrome – Better Health Channel
  2. NHSDirect Site – reference to paruresis
  3. – UKPT page re: jury service and incapacity benefit cases.
  4. American Urological Association – Paruresis
  5. Hammelstein P, Soifer S (2006). “Is “shy bladder syndrome” (paruresis) correctly classified as social phobia?”. Journal of anxiety disorders 20 (3): 296–311. doi:10.1016/j.janxdis.2005.02.008. PMID 16564434.
  6. Code of Federal Regulations, Title 28: Judicial Administration, Part 550—Drug Programs, Subpart D—Urine Surveillance, § 550.31 Procedures
  7. Medard v. Doherty, 2007 NY Slip Op 32130 – NY: Supreme Court, New York 2007
  8. In the matter of Becker v. Goord, 13 AD 3d 947 – NY: Supreme Court, Appellate Div., 3rd Dept. 2004
  9. http://www.paruresis.org/FAQ/faq_page_4.htm
  10. Meeks v. Tennessee Department of Correction, Tenn: Court of Appeals, Nashville 2008

Enlaces Externos