Unas pocas notas sobre la Paruresis

Por: Christopher J. McCullogh, Ph.D. Autor de: “Free to Pee” (Libre para Mear)
(Este libro está disponible en la tienda del IPA)

¿Qué es la Paruresis?
Auto-conciencia y Auto-contención
Bosquejo de los Factores que Contribuyen a la Paruresis
Resistencia a la Recuperación

Una mujer me llamó hace muchos años y me dijo que no había dejado su casa en veinte años. Le dije que eso me parecía interesante, ¿pero en que puedo ayudarle? “Bueno” dijo ella, “es que quiero salir”. “Ah, ya veo, tal vez yo le pueda ayudar”. El punto es que el criterio para determinar si una persona sufre o no de un problema viene de la experiencia individual, no de factores externos como un diagnóstico psicológico o terapeutas, amigos o la opinión de la familia.

Por ejemplo, hay personas que no pueden orinar en un urinario bajo ciertas circunstancias, pero que sí lo pueden hacer utilizando un escusado. Ellos no consideran esto como un problema, otra persona con exactamente la misma situación lo considera como una seria discapacidad y siente que su vida entera pierde valor debido a eso.

Así que hay una relación entre los hechos objetivos, como por ejemplo, el grado de libertad para orinar en ciertos ambientes y la actitud que uno toma hacia ello; lo que yo llamo “Paruresis Secundaria”. Aun más, no solo la actitud juega un papel en definir si una persona padece o no de una incapacidad, sino que revela el hecho de que la actitud no es inherente al comportamiento, sino que es asignada por el individuo afectado. Puede que no parezca así porque el significado que uno le ha asignado puede haber sido hecho hace muchos años atrás. Como no ser capaz de orinar en la presencia o anticipada presencia de otros significa cosas diferentes para diferentes personas, no es posible asegurar que tiene un significado inherente en sí mismo.

Se discute mucho si la psicoterapia es útil o necesaria para tratar el problema, pero en lo que respecta a la paruresis secundaria yo creo que hay un indicativo más fuerte de que algo de importancia sucede en algunos individuos en los que la paruresis es un síntoma. Yo he encontrado que la paruresis es un asunto psicológico mucho más complejo de lo que uno podría suponer al principio. Yo creo que tratar la paruresis como un problema en vez de tratarlo como síntoma de un problema limita la recuperación potencial. Tengo dos pacientes que se describen a sí mismos como recuperados que hicieron poca o ninguna desensibilización conductual u otros tratamientos sintomáticos (como tomar medicamentos). El trabajo que hicieron ellos en la terapia estaba enfocado en temas de autoestima y confianza que incluían un énfasis en desarrollar una comunicación asertiva.

Habiendo trabajado con muchas fobias a lo largo de los años, incluyendo el miedo a los pájaros, a las serpientes, payasos, teléfonos, casas incendiadas, etc., un elemento parece estar presente en todas ellas. La sensación de que el objeto de la fobia o la situación en que se da tiene más poder del que ellos tienen o sienten. Por medio de la reducción del poder del objeto o situación o incrementando el poder que las personas sienten en sí mismas la fobia es eliminada o reducida. En lo que respecta a la paruresis yo creo que hay también una relación de poder o de falta de él en el urinario, de manera que mi enfoque psicoterapeutico en el trabajo con mis pacientes con paruresis es construir o reconstruir un sentimiento de poder en su interacción con otros. Esto es algo que puede ser dirigido a la vida normal de uno, a las situaciones no paruréticas, las cuales mejoran en forma indirecta la capacidad de orinar en público.

Como nota al pie. Yo no uso el término “parurético” para describir a una persona con paruresis. Pienso que uno siente cierto alivio al principio al saber que el asunto tiene un nombre y de que otros experimentan lo mismo. Sin embargo, más allá de eso, me parece que puede sugerir que el propio ser de uno está siendo definido por el término. “Soy un parurético” parece ser inmerecido y falso al mismo tiempo. Yo no sé cuanto tiempo se toma usted en mear (o en no mear), pero el verdadero tiempo que requiere es pequeño en comparación con todo lo demás que usted es. Sé que es más conveniente decir parurético que una persona con paruresis, pero creo que la distinción es importante. En general creo que las descripciones son menos restrictivas que las etiquetas. Las etiquetas ofrecen una manera de identificar una experiencia pero pueden también crear límites que luego se vuelven prisiones.

¿Qué es la Paruresis?

Cuando cualquier término es usado para describir la experiencia humana, se asume que hay algún elemento universal o esencia que existe en cada ejemplo en el que el término se aplica. Sin embargo, como sucede con todas las etiquetas, la esencia universal de la paruresis es elusiva. Por ejemplo, la paruresis es considerada por muchos como una “Ansiedad Social” o “Fobia Social”. Sin embargo, muchos de los que experimentan dificultad en orinar en presencia de otros no están en absoluto ansiosos. También parece claro que para muchos hay un pronunciado o al menos vago temor de una evaluación negativa por parte de otros (otra característica de la ansiedad social) que pueden notar que no están orinando. Algunos, quizá pocos en número, reportan que no tienen tal preocupación. Algunos ven una conexión histórica entre algún evento perturbador de la infancia y la paruresis de adulto, otros no. Algunos ven una conexión entre la paruresis y asuntos relacionados con el pene, como ser tamaño, si está circuncidado o no, etc. Luego está el miedo de que piensen que uno es homosexual o el temor de los propios sentimientos homosexuales.

La causa universal de la paruresis es ambigua, y talvez eso es así porque la simple incapacidad o dificultad de orinar delante de otros puede tener muchas causas y factores que contribuyen. Esto implica, por supuesto, que ningún tratamiento es efectivo para todos. A pesar del hecho de que todos preferimos los problemas claramente definidos con soluciones claramente definidas, la realidad es que la experiencia humana no se conforma a los principios científicos. Cada uno de nosotros, en principio, es un excéntrico, misterioso, complejo y único conjunto de experiencias biológicas, psicológicas, sociales, ambientales e históricas. Uno nunca puede entender a un “parurético”, solo a un individuo único que tiene dificultad para orinar en ciertas circunstancias. Más allá de esa definición se encuentra el ser individual que merece respeto y cuidados individuales.

Yo creo, y lo he visto en algunos pacientes con los que he trabajado, que la paruresis es una oportunidad de lidiar con asuntos que mejoran grandemente su calidad de vida. Trabajar con paruresis es a menudo difícil, aburrido y molesto, ¡todo esto solo para ser capaz de mear! ¡no es justo! Después de todo, uno no debería preocuparse por cosas como ésta. Se comprende que haya resentimiento.

La paruresis, vista como un síntoma, sin embargo, ofrece la promesa de que tratando los asuntos que están detrás de ella, uno puede mejorar grandemente su calidad de vida. El modelo de usar la paruresis como un vehículo para el crecimiento es mucho más admisible que los estériles esfuerzos necesarios solo para ser capaz de mear y nada más.

Auto-conciencia y Auto-contención

En este punto, pienso que una auto-conciencia inapropiada o disfuncional es el factor común que se encuentra en todas las variaciones del problema. Una persona puede tropezar mientras camina cerca de un grupo de gente que la mira fijamente. En este sentido, la paruresis es como caerse debido a la torpeza que causa la timidez. Algunas personas no pueden tener sexo delante de sus mascotas. No es un discernimiento particularmente brillante decir que la auto-conciencia tiene relación con la paruresis, pero antes que tratar de no ser auto-consciente; por ejemplo, usando tablas de multiplicar, relajación, etc., estoy interesado en explorar como puede uno, a voluntad, adquirir un sentido de “auto-contención”. Recuerdo a un anunciante de deportes describir a Tiger Woods como “un capullo de concentración”. Un paciente me dijo una vez que él experimenta esto más a menudo cuando pilotea un avión.

Hay algo que pasa en el urinario que parece sacarlo violentamente a uno de este estado de auto-contención. Uno podría incluso verlo como un asunto territorial. Una sensación del propio espacio siendo invadido. Aun sin los asuntos colaterales del temor a la crítica o la ansiedad etc., la sola presencia de alguien puede causar una auto-conciencia paralizante.

El psicólogo Fritz Perles dijo una vez que la cura para el miedo a hablar en público era “recuperar tus propios ojos”. Una persona es un orador ansioso cuando se sale de sí misma y trata de verse a sí misma como la audiencia la mira. En ese proceso uno se ha abandonado a sí mismo y hecho a sí mismo un objeto. El remedio es “quedarse en casa” y enfocarse en la audiencia tan intensamente que usted pierde el sentido de sí mismo, recuperando de esa manera sus propios ojos. Un entrevistador le preguntó a un jugador de béisbol como podía él concentrarse con todo el ruido de la multitud. El dijo: “¿Cuál ruido?”. Un paciente me dijo que Jack Nicklaus tenía la habilidad de conectarse con la multitud y luego volverse totalmente hacia adentro y enfocarse en el siguiente disparo.

Cuando nos volvemos auto-concientes nos convertimos en un “objeto”. Cuando estamos “en casa” con nosotros mismos nos convertimos en un sujeto que mira hacia fuera. Pero al evitar hacer de nosotros un objeto, como en el ejemplo del que habla en público, existe el reto de permanecer así en presencia de otros. Cuando alguien nos mira nos convertimos en un objeto para esa persona. Sartre se refiere a esto como “la mirada fija”. Para no permitir que la mirada fija de otro lo convierta a usted en un objeto se requiere que usted se aferre a su subjetividad, es decir, mantener la dirección de la conciencia desde el ser hacia el mundo, en vez de estar concentrada en sí misma.

Existen importantes implicaciones para esta idea en lo que respecta al tratamiento de la paruresis. Dicho en forma simple, si uno lograra desarrollar la capacidad de establecer un sentido de auto-contención en cualquier situación, eso eliminaría la causa esencial del bloqueo que se produce en las situaciones parureticas. Tendría la característica de hacer olvidar el mundo externo, eliminando así la posibilidad de auto-conciencia. Lo bueno de este discernimiento es que la capacidad de adquirir auto-contención puede ser practicada en cualquier parte, a cualquier hora, en vez de los esfuerzos raros y consumidores de tiempo en tratar de desensibilizarse en las situaciones de baños públicos. Usted puede hacer primero una lista de situaciones cotidianas que podrían ser usadas para practicar esta habilidad.

Bosquejo de los Factores que Contribuyen a la Paruresis

  1. Causas psicológicas subyacentes.
    1. Traumas infantiles (ser importunado, inseguridades acerca del pene).
    2. Sentimientos generalizados de falta de adecuación.
    3. Padres que critican.
  2. La importancia que uno le asigna a la Paruresis (Paruresis Secundaria).
  3. Factores ambientales.
    1. Proximidad de otros.
    2. Ruido.
    3. Relación personal con otros (amigo, jefe, extraños).
    4. Características de otros: (edad, tamaño corporal, tamaño del pene).
  4. Características Personales
    1. No ser asertivo.
    2. Ser sensible a lo que otros puedan pensar.
    3. Temor de ser visto como inadecuado.
  5. Estado de ánimo o actitud en el momento.
    1. Optimista/pesimista.
    2. Sentimiento general del valor propio.
  6. “Contaminación” sexual.
    1. Un homosexual que no separa la función de orinar de la función sexual.
    2. Un heterosexual al que le preocupa que otros puedan ver su incapacidad para orinar como evidencia de homosexualidad.
  7. Factores Físicos
    1. Uretra angosta.
    2. Próstata agrandada.

Resistencia a la Recuperación

Toda persona con paruresis desea superar su problema, pero también hay factores en juego que se resisten a su recuperación. Una de esas razones puede ser que la paruresis se haya vuelto una parte de nosotros de la que talvez no nos queramos deshacer, porque se ha vuelto parte de la identidad personal. Aun algo tan negativo como la paruresis puede dejar un sentimiento de extrañeza con uno mismo. “Me conozco a mí mismo como un parurético, perder eso sería como perder una parte de mí”; podría uno sentir. La necesidad de seguridad que se satisface evitando el cambio es muy humana, y tendemos a aferrarnos a lo que nos parece familiar. En este sentido es bueno darse cuenta de que hay una batalla tanto con uno mismo como con la paruresis en sí. Por ejemplo, no es raro que un paciente que sufre de ansiedad crónica nos diga cuan ansioso se siente después que ha experimentado un momento de relajación.

Una segunda fuente de resistencia a la recuperación puede ser el hecho de que la incapacidad puede haber llevado a una asociación con otros con el mismo problema, la cual uno quisiera mantener. Uno obtiene un sentido de pertenencia y hay algo muy satisfactorio en compartir un problema común. Recuperarse es perder la membresía del grupo.

También puede haber un sentimiento de culpa en la recuperación. Un ejemplo es cuando dos personas con sobrepeso se hacen amigas, si una de ellas pierde peso puede sentir que la otra persona se sentirá abandonada o rechazada. Para evitar la culpa ellas mantienen su obesidad. Mejorarse cuando otros no lo hacen puede resultar en la “culpa del sobreviviente”. Puede también haber muchos otros sofisticados factores de resistencia que tengan que ver con problemas familiares no resueltos, etc. El punto importante es que si usted no está consciente de cual parte de usted se resiste a la recuperación su progreso será más difícil.

Pensamiento al Azar

Si mear no involucrara los genitales de uno, ¿habría personas con paruresis? Si uno orinara con el dedo índice izquierdo, ¿tendríamos a la IPA? Desde luego, si para orinar se empleara el dedo medio eso haría que la expresión “darle el dedo a alguien” cobrara un significado totalmente nuevo.

Solo un pensamiento.

Traducido de: paruresis.org

5 opiniones en “Unas pocas notas sobre la Paruresis”

  1. Hace cuatro años se me practico una recesión transuretral de próstata. Analizado el material material extraido arrojó un resultado de tumor de grado 7 (3+4) de Gleason. Como consecuencia de los diveros tratamientos, principalmente de radioterapia, me quedó una vejiga disfuncional hipogénica que comporta con frecuencia dificultades y trastornos en la emisión de orina, sobre todo contención e interrupción del chorro de orina, muchas veces por miedo a que se pueda interrumpir de manera involuntaria y no pueda seguir orinando. Aparte, del problema de base de la vejiga hipotónica (en tratamiento). Planteo lo siguiente: ¿Puede considerarse como paruresis el temor a interrumpir la micción? ¿Existe tratamiento?. Muchas gracias . Saludos

    1. No lo creo, pero tenga en cuenta que no soy profesional de la salud. Generalmente la paruresis se presenta como un temor a no poder a empezar a orinar, y una vez que se logra empezar a orinar es más fácil terminar, pero puede darse el caso en que se interrumpa la micción cuando alguien entra en el baño, por ejemplo.

      1. Hola Pedro, entiendo que tú eres el autor de este magnifico blog

        Yo padezco este problema desde la infancia, y ya tengo 56. Todo lo que expones ya ha sido leído e intentado por mí desde hace años, con resultados nulos. Esto incluye hipnosis, psicólogos, dilatadores uretrales, exposición gradual, etc…

        He aquí mi aportación: a fecha de hoy, pienso que la paruresis proviene de un mal aprendizaje infantil del manejo de los esfínteres. En una zona muy interna del cerebro está programado cuando NO podemos mear, y eso incluye situaciones con proximidad de la gente (ahí radica todo: si tuviéramos garantía de que nadie va a entrar, ningún baño público sería un problema). Se debe a un aprendizaje mal asimilado, ya irreversible

        Como prueba, intentad mearos en los pantalones o encima de la mesa (estando en un lugar seguro). Veréis que el bloqueo tiene las mismas características: algo nos ‘dice’ que no debemos hacerlo. Es un algo muy interior, difícil de localizar físicamente ya que se aprendió hace mucho, y tiene componentes emocionales muy profundas

        Como terapia, reaprender a mear. Comenzar percibiendo la sensación ‘cuando sí’ podemos, por ejemplo en la bañera o sentados en el retrete: ahí no hay bloqueo, el deseo de mear directamente es ejecutado, el flujo es suave, el pene no opone resistencia

        Ahora, vayamos a una situación segura pero de pie. A la que la orina se próxima a la salida, una fugaz alarma aparece y nos pone alerta: ¿realmente es segura esa situación? En ese momento, no solo pensamos en si hay alguien, también en no mancharnos o no hacer algo incorrecto. Por supuesto, el meo se corta

        Ese bloqueo tiene la clave del reaprendizaje: hay que esperarlo, reconocerlo como nuestro y superarlo. Recordad el flujo libre, esperadlo…

        Ahora, mearos en las manos, en las piernas, ¡¡meemos por toda la casa!!

        A continuación, complicar la situación todo lo posible: mear con los pantalones puestos, sentados en el sofá, sobre la alfombra…

        Cuando seamos capaces de hacerlo con normalidad, algo estará cambiando: se reconoce al bloqueo y se le espera, pero se sabe cuál es la sensación que le sigue: el flujo

        Para salir a la calle hay que enfrentar otros temores, la ‘segunda paruresis’. Aquí están todas nuestras experiencias de fracaso acumuladas, que nos hacen temer la situación por causas sociales. Estas hay que superarlas, hay que entrar en el baño a toda costa

        Y allí, seguir practicando

        Espero que os pueda ayudar,

        Miguel

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