Frases sobre la paruresis

A continuación presento algunas frases interesantes sobre la paruresis tomadas de algunos artículos en inglés sobre el tema. La mayoría de frases son de Steven Soifer, co-fundador de la Asociación Internacional de Paruresis (IPA, por sus siglas en inglés).

“Para alguien que sea un parurético crónico, si alguien le pusiera una pistola en la cabeza y le dijera ‘tienes que mear o morir’, esa persona moriría.
— Steven Soifer
Don’t look now … you may have a bashful bladder

“Cuando yo era un chico en quinto grado, fui al baño y algunos chicos me importunaron. Entonces fui al escusado y ellos intentaron derribar la puerta. Estoy casi seguro de que eso fue lo que pasó y que por eso tengo el problema”
— Steven Soifer
Don’t look now … you may have a bashful bladder

“La paruresis es un trastorno de ansiedad social y varía en intensidad; puede ir desde un intento fracasado en un juego de fútbol americano hasta la agorafobia total. Una mujer a la que tratamos sólo podía hacerlo en su propio jardín por la noche. Ella vino para una sesión, y luego nunca más la volvimos a ver.
—Steven Soifer
Stephen Soifer

“A mucha gente con incontinencia o impotencia, el miedo a pasar una vergüenza los motiva a buscar ayuda médica. Mientras que a los paruréticos, la ansiedad puede llevarlos más bien a no buscar tratamiento. Como resultado, se vuelven rehenes de sus propias vejigas.
—John Morgan
Bashful bladder hangs up nature’s call

“La fobia se mantiene en secreto, debido a la naturaleza vergonzosa y bochornosa de la condición. El secreto perpetúa la fobia y deja al parurético en una prisión virtual diaria, convirtiéndolo en un esclavo del baño seguro más cercano. Y debido a que los paruréticos tienen temor de hablar de su condición, por lo general no se dan cuenta de que tienen un problema muy común: la fobia social más común después del miedo a hablar en público. Por eso no buscan tratamiento hasta después de un promedio de 25 años de convivir con el padecimiento.
—Nancy L. Pickering
Paruresis: The Secret Bathroom Phobia

“[La paruresis] es probablemente la tercera cosa de la que más vergüenza da hablar — las otras dos serían la impotencia y la incontinencia. Hasta que tenía 40 años, yo pensaba que era la única persona en el mundo que la padecía. Así que parte del proceso de recuperación es hablar de ello. Eso le quita el carácter de secreto.
— Steven Soifer
Don’t look now … you may have a bashful bladder

“Una cantidad menor de hombres de la que pensamos puede ir a un urinario en forma de canal y orinar inmediatamente.
—Steven Soifer
Wistful Whizzers

“Casi todo el mundo conoce a alguien que tiene o ha tenido paruresis. Me gusta decir que usted puede convertir en parurético a cualquiera, o inducirle los síntomas, con solo crear las condiciones apropiadas, como someterle al hacinamiento, a pruebas antidrogas o a la cárcel. Imagine que a usted le digan: ‘Bájate los pantalones mientras observamos como haces pis’. Creo que de 80 a 90 por ciento de la población tendría problemas con eso.
—Steven Soifer
Stephen Soifer

“Cuando tenemos miedo se produce en nuestro cuerpo una reacción de adrenalina y el cuerpo automáticamente cierra el músculo interno del esfínter. Es una protección, porque si usted está corriendo por su vida, lo último que usted querrá hacer es pararse a orinar.
—Steven Soifer
Wistful Whizzers

“En la Edad Media los ejércitos maldecían a sus enemigos con la incapacidad para mear.
—Steven Soifer
Wistful Whizzers

“París es el sueño de un parurético. Lo mismo Tokio. Los cuartos de baño de hombres tienen a veces televisores a los que se les sube el volumen para que nadie pueda decir si usted está meando, o simplemente está ahí parado sintiéndose como estúpido. Una vez por accidente presioné un botón en un sanitario de Tokio que activó una grabación a alto volumen de un tanque de escusado vaciándose. Después entendí que mucha gente vacía el tanque primero para cubrir su sonido (o la falta de él), y que por eso millones de galones de agua estaban siendo desperdiciados. Por lo que se le pidió a la compañía de servicios sanitarios que ideara una solución ecológica alternativa, que resultó ser bastante bizarra.
—Steven Soifer
Bashful Bladders

“Yo no uso el término ‘parurético’ para describir a una persona con paruresis. Pienso que uno siente cierto alivio al principio al saber que el asunto tiene un nombre y de que otros experimentan lo mismo. Sin embargo, más allá de eso, me parece que puede sugerir que el propio ser de uno está siendo definido por el término. ‘Soy un parurético’ parece ser inmerecido y falso al mismo tiempo. Yo no sé cuanto tiempo se toma usted en mear (o en no mear), pero el verdadero tiempo que requiere es pequeño en comparación con todo lo demás que usted es.
—Christopher J. McCullogh
A Few Notes on Paruresis

“Si mear no involucrara los genitales de uno, ¿habría personas con paruresis? Si uno orinara con el dedo índice izquierdo, ¿tendríamos a la IPA? Desde luego, si para orinar se empleara el dedo medio eso haría que la expresión ‘mostrarle el dedo a alguien’ cobrara un significado totalmente nuevo.
—Christopher J. McCullogh
A Few Notes on Paruresis

“Los baños públicos de Australia son horribles, básicamente son paredes en las que uno orina.
—Steven Soifer
Stephen Soifer

“Si usted tiene niños, asegúrese de que nunca sienta presión en relación con las funciones corporales. (¡Podrías POR FAVOR apurarte y hacerlo ahora mismo!)
About Avoidant Paruresis

“Observen en los baños públicos lo que hacen los hombres que supuestamente orinan en forma normal. Todos ellos tienen UNA MANERA MUY PERSONAL DE EMPEZAR A ORINAR. Unos miran hacia abajo, otros hacia arriba, otros miran la pared que está enfrente de ellos, algunos se inclinan hacia el urinario con una mano apoyada en la pared, etc. TOME usted una actitud de ME VALE VERGA, usted está ahí para mear, tomará todo el maldito tiempo que sea necesario – y aprenderá de la experiencia aun cuando falle en desaguar. Solo vaya al siguiente urinario e inténtelo otra vez y otra vez, ¡y otra vez!
Wistful Whizzers

“Tratar la paruresis (el nombre técnico de este problema), es probablemente menos dificil de lo que te imaginas. Aunque esto puede sonar extraño, cuando tratamos esta condición generalmente te pedimos que vayas a un baño público y practiques NO orinar. Como la naturaleza de este problema está relacionada con tus sentimientos de verguenza e incomodidad en instalaciones públicas, la meta es tratar de que te sientas más cómodo y menos ansioso cuando te toque orinar. También debes de tratar de ser consciente de lo que te dices a ti mismo cuando estás en un baño público. Estos pensamientos pueden contribuir a mantener alto tu nivel de ansiedad y por lo tanto afectar tu capacidad de orinar.
—Cheryl Carmin, Ph.D.
Bashful Bladder

“He sufrido de paruresis por 30 años, y he estado en recuperación en los últimos seis, pero no estoy curado. Esto es algo parecido al alcoholismo. Uno se puede recuperar cerca del cien por ciento, pero se puede producir otra vez en ciertas situaciones. Por esa razón no hablo de una cura.
—Steven Soifer
Choking at the Bowl

Mi experiencia con la paruresis

Yo empecé a tener problemas para orinar en público desde que era niño.

Antes de ir a la escuela, ya en el kinder, nunca iba al baño de los niños ya que me daba vergüenza pensar que alguien pudiera ver “mis partes”. A esa edad yo no tenía un completo control sobre mis esfínteres, y por lo tanto sucedía muchas veces que me orinaba en mis pantalones. Recuerdo que pasé algunas tardes secándome al sol.

Yo era un niño tímido, por ser hijo único y no tener con quien jugar en la casa. Fue esa timidez la que me hizo desarrollarme como un adolescente inseguro, con una baja auto-estima.

Ya sea en la escuela o en el colegio, siempre traté de evitar los baños públicos. Aprendí a retener la orina por varias horas, y no tuve mayores problemas al principio, ya que estaba relativamente cerca de casa. Con el fin de aguantar más tiempo trataba de evitar los líquidos.

Tuve varias experiencias traumáticas en mi infancia, relacionadas con la paruresis y la timidez de que vieran mis intimidades. Cierta vez estando en la casa de mi abuela, un primo trató de entrar al baño mientras yo estaba orinando, por lo que al tratar de detener la puerta me mojé los pantalones.

En otra ocasión un niño que vivía en la casa intentó entrar en el cuarto cuando yo estaba desnudo después de bañarme, por lo que al tratar de impedirle la entrada lo herí en el pie. Una vez que estaba en una casa ajena, sentí gran urgencia por orinar, y me costó bastante tiempo iniciar el chorro.

Durante los seis años de escuela primaria nunca fui al baño a orinar, a excepción de una vez en el último año, cuando por sentir una especial urgencia para orinar le pedí permiso a la maestra para ir al baño, con la mala suerte de que a un compañero se le ocurrió también pedir permiso y acompañarme al baño, con lo que no pude orinar, y tuve que aguantarme un par de horas antes de llegar a casa.

Recuerdo que el compañero en cuestión tenía la curiosidad de saber por qué yo no acostumbraba a ir al baño en el tiempo de recreo. Él creía que me daba vergüenza reconocer que estaba entrando en la pubertad y de que tenía pelos “ahí abajo”.

En los últimos años del colegio me tocó orinar más seguido, y lo hacía en los cubículos de los escusados, ya que el urinario consistía en una abertura en el piso, con lo que al orinar era fácil ver el pene de la persona.

Lo más difícil fue cuando me tocó ir a la universidad, porque ya no estaba en mi pequeño pueblo, sino en la capital, y me tocó atravesar distancias más grandes y permanecer más tiempo en un solo lugar. Fue en ese tiempo cuando me dí cuenta de la gravedad de mi problema. Cada fracaso en intentar orinar podía ser bastante molesto, y la tensión que esto me producía lastimaba mi auto-estima (y mi vejiga).

Recuerdo una vez, cuando hice un viaje de dos horas a la capital, e intenté orinar en el urinario de piso de la empresa de transporte, y no pude hacerlo, ya que había muchos hombres que también estaban orinando a la par que podían verme. Estuve varios minutos intentándolo, pero no lo logré. Tuve que esperar hasta llegar al cuarto del hotel para poder evacuar.

El drama que se daba en mi mente por ese tiempo no era tanto el temor a que me vieran orinando, sino a que otras personas se dieran cuenta de que yo no podía orinar, por pura vergüenza. Esto puede parecer estúpido para alguien que no haya tenido el mismo problema, pero eso era lo que sucedía. Era un miedo que se alimentaba a sí mismo en un círculo vicioso.

La paruresis afectó mi vida social. Además de mi timidez, quizás esta fue una de las razones por las que no pude conseguir novia en ese tiempo.

Recuerdo que en la universidad muchas veces me tocaba buscar en varios baños las condiciones adecuadas para sentirme seguro al orinar. Iba de baño en baño, intentando orinar. Muchas veces disimulando el hecho de no haber tenido éxito, bajando la palanca del urinario como si realmente hubiera orinado y lavándome las manos.

Todo empezó a cambiar cuando encontré en Internet que yo no era la única persona con este problema, y que mi condición tenía un nombre: paruresis.

Fue un alivio el saber que yo no era la única persona en el mundo con este problema. El solo darme cuenta de esto le dio un gran impulso a mi recuperación.

Empecé a aplicar los consejos de la página de la Asociación Internacional de Paruresis (en inglés), sobre el tratamiento de desensibilización, que consiste en ir avanzando gradualmente hacia niveles más avanzados de dificultad para orinar.

Comprendí que no podía vencer la paruresis sino me enfrentaba a ella, que debía intentar orinar muchas veces y en diferentes situaciones. Al hacerlo pude controlar mi temor hasta hacerlo manejable.

También, buscando sobre técnicas de seducción en Internet aprendí a ser más sociable y pude conseguir mi primera novia.

Al día de hoy puedo decir que aunque mi paruresis no ha sido del todo vencida, ya que ocasionalmente experimento alguna vacilación en un baño público, la paruresis no es ya para mí el monstruo que solía ser: la paruresis ya no controla mi vida.

¿No puedes orinar en baños públicos?

Te puede haber sucedido más de una vez: Te dispones a orinar en un baño público, pero no logras relajarte lo suficiente para empezar a fluir y orinar normalmente. Entre más te tardas en empezar a orinar más ansiedad te da, y terminas frustrado en tu intento de orinar, pero con la vejiga todavía llena.

Te bloqueas con solo pensar en la posibilidad de que otras personas puedan darse cuenta de tu dificultad para orinar en público. Tu padecimiento te avergüenza y lo mantienes en secreto, pensando que solo a tí te sucede esto, pero no te desesperes, porque en realidad no estás solo.

Son millones de personas en el mundo las que sufren de paruresis, como se le conoce científicamente a este padecimiento. De acuerdo con la Asociación Internacional de Paruresis (IPA, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro que se dedica a crear conciencia sobre esta condición y a ayudar a las personas que la padecen, la paruresis afecta a alrededor de 7% de la población, lo que serían unos 17 millones de personas en Estados Unidos y unos 3 millones en Canadá.

Tampoco es un padecimiento nuevo, en la Edad Media los ejércitos maldecían a sus enemigos con la incapacidad de orinar en público, según Steve Soifer, fundador de la Asociación Internacional de Paruresis, aunque la primera referencia clínica a la condición se dio hasta la década de 1920.

Existen tratamientos disponibles al alcance de todos, grupos de apoyo y material informativo.

Hay personas que han logrado vencer la paruresis, y por lo tanto no debes perder la esperanza de lograrlo tú también.